TNE – Técnica de la Niña Erótica

LA NIÑA ERÓTICA
PRESUPUESTOS TEÓRICOS:

La técnica de la Niña/o Erótica/o (TNE) viene explicitada por la Doctora Irene Kassorla en su libro AMAR NO ES VERGONZOSO. Es una técnica terapéutica que aplica los enunciados teóricos de la terapia gestáltica en el sentido de considerar la vida de un ser humano como una cadena de situaciones en las que se mezclan la conducta, el pensamiento y la emoción. Cada situación es un eslabón de la cadena de la vida que, en la medida que se ha vivido de forma completa (es decir, desarrollando un pensamiento, expresando una emoción y realizando una conducta), hemos cerrado del todo para dar paso al siguiente eslabón. Sin embargo, en determinados momentos de la vida, hay situaciones que no hemos conseguido cerrar porque la emoción asociada a ella no se pudo expresar correctamente, al quedar reprimida por un agente externo o interno. Son “gestalten” abiertas que siguen interviniendo en nuestras vivencias durante toda la vida hasta que de forma involuntaria o consciente logramos dar cauce expresivo a la emoción reprimida que es lo que permite cerrarla.
Nuestra respuesta sexual responde a un mecanismo instintivo con el que nacemos y que espontáneamente se desarrolla en las relaciones que establecemos con el medio. Desde los estímulos eróticos que proporciona la succión del pezón materno durante la lactancia, pasando por todo el cúmulo de experiencias eróticas que proporcionan los adultos al niño o la niña mediante caricias de todo tipo, hasta el placer autoerótico que el niño o la niña cultivan con masturbación infantil y adolescente y sus primeras experiencias hetero u homosexuales, la respuesta sexual se va desarrollando sin dificultad y de manera sana y natural. Son numerosos los estudios que han demostrado la existencia de respuestas orgásmicas en niños y niñas.
Sin embargo, este desarrollo natural de la biopsicosexualidad humana puede verse truncado (y de hecho, así ha sido en la mayoría de las personas) por la intervención represiva de los adultos. La moral adulta reprime el comportamiento espontáneo de los niños y de las niñas con prohibiciones, recriminaciones y troquelados emocionales que les inducen a no expresar su deseo, a vivenciar su placer como malo, nocivo o peligroso, y a sentir vergüenza o culpa por su conducta sexual. Es así, como se producen las situaciones emocionalmente abiertas que luego perduran durante el resto de la vida.

LA TÉCNICA:

La TNE crea un cauce voluntario y consciente para cerrar estas situaciones abiertas, dando la posibilidad de dar rienda suelta a la emoción reprimida y al deseo insatisfecho.

PRIMER PASO:
Se le indica a la persona que se busque un lugar tranquilo, íntimo (puede ser su propia alcoba), en el que se encuentre segura de que nadie le va a molestar o interrumpir. Se le indica que trate de relajarse, adoptando una postura cómoda (por ejemplo, tendida en la cama) practicando la respiración profunda y algún método de relajación si es necesario. Si la persona está previamente muy tensa o cansada, se le aconseja que se tome un baño o ducha relajante.

SEGUNDO PASO:
Conseguida la situación de relajación, se le indica que deje la mente en blanco, aparcando todos los pensamientos que tengan que ver con el presente, y que se sitúe en la edad más temprana de su infancia, dejando que afloren a su mente recuerdos o imágenes de dicha edad. Se le explica que pueden ocurrir algunas de estas tres cosas:

1) Que no afloren ningún recuerdo o imagen. Al cabo de unos minutos, se abre los ojos y se deja el ejercicio para la siguiente ocasión en la que se le pide que se sitúe en una edad más alta de la inicial y así sucesivamente.

2) Que le afloren recuerdos agradables y positivos. Es una gestalt cerrada que permanece en el recuerdo por el componente emocional positivo que contiene y que forma parte del conjunto de experiencias agradables que todo ser humano conserva de su infancia. Se le indica que disfrute del recuerdo e incremente la conciencia de que también en su infancia tuvo momentos estupendos que posiblemente se vieron truncados en su desarrollo posterior por las intervenciones adultas negativas. En el siguiente ejercicio se le pide que se sitúe en una edad más alta que la inicial.

3) Que afloren recuerdos o imágenes con un componente emocional negativo (ira, vergüenza, culpa, envidia, celos, etc.). Se le indica que procure fijar el recuerdo y desarrollarlo con todo detalle (personas que intervienen, localización, situación concreta creada, contenidos de la misma, emociones intervinientes, etc.). Luego, que abra los ojos, se incorpore y anote en un cuaderno todo lo recordado para traerlo a la consulta.

TERCER PASO:
En la consulta, la persona aporta el o los recuerdos que haya anotado durante la semana, y la terapeuta selecciona uno con criterios de antigüedad cronológica (el de la edad más temprana) y de relación con el problema planteado. La terapeuta le indica cómo tiene que seguir trabajando con el recuerdo seleccionado que son los pasos siguientes:

CUARTO PASO:
En la misma situación de relajación ya indicada, la persona recrea el recuerdo elegido sintiéndose partícipe del mismo, viviendo las mismas emociones que sintió en dicho momento. Como el recuerdo se interrumpe de manera negativa, se le indica que a partir de la última imagen recordada, elabore una salida emocionalmente positiva para ella que permite cerrar todo el recuerdo a favor de ella. La consigna ha de ser calculadamente ambigua y genérica para permitirle que busque la salida que la emoción le sugiera espontáneamente.

QUINTO PASO:
Si a pesar de darle una salida emocionalmente positiva para ella, la persona abre los ojos y siente que no se ha quedado totalmente satisfecha o la salida elaborada le crea en el presente sentimientos de culpa o vergüenza, se le indica que siga durante la semana realizando el mismo ejercicio, dándole la misma salida u otras diferentes que se le ocurran. Se le indica que después de cada ejercicio, anote en el cuaderno el desarrollo del mismo, salida incluida y emociones posteriores.

SEXTO PASO:
En la consulta, se realiza la revisión de los ejercicios, corrigiendo los errores de realización de los mismos, indicándole que siga haciéndolos hasta que el recuerdo y su salida le deje totalmente satisfecha o muestre indiferencia emocional hacia el mismo. En este último caso, se le indica que trabaje con el siguiente recuerdo (si tiene varios recogidos). Si no tiene más recuerdos, se le indica que vuelva a recrear edades más altas que las trabajadas para que afloren nuevos recuerdos, siempre que la terapeuta considere que la aplicación de la técnica sigue siendo necesaria para la resolución del problema.
En caso contrario, se da por finalizada.

ANÁLISIS DE EMERGENTES:
En el transcurso de aplicación de la técnica, la terapeuta debe estar atenta a la aparición de determinados emergentes que pueden obstaculizar el éxito de la misma y que tienen que ver con las reacciones conscientes y actuales que la persona tiene como consecuencia de las vivencias emocionales que la técnica despierta.

IRA: Cuando el recuerdo trabajado está asociado a emociones de ira, la persona puede elaborar salidas positivas que le sirvan para expresar su odio, rencor o envidia, fantaseando conductas agresivas que pueden ser simplemente verbales o también físicas y, éstas, pueden llegar a tener un contenido altamente dramático. La vivencia de estas expresiones agresivas pueden provocarle sentimientos de culpa o vergüenza consciente que le inducen a dejar los ejercicios. Cuando la persona manifiesta estas dificultades en la consulta, la terapeuta tiene que poner el énfasis en analizar dichos sentimientos de culpa o vergüenza como emociones sociales negativas producidas por el troquelado emocional y subrayar el carácter irreal del uso de la técnica. La persona tiene que tener muy claro que el trabajo emocional que realiza con el recuerdo es un producto imaginario que no tiene ninguna repercusión en su vida real presente con relación a terceros, que la fantasía es una capacidad suya absolutamente íntima y privada y que el único objetivo que se pretende con ella es diluir un nudo emocional crónico que está influyendo en sus actitudes de manera negativa. El proceso que desencadena la fantasía es la puesta en marcha de actividades neuronales, hormonales y musculares en el propio sujeto que le posibilitan la expresión emocional y el cambio de actitudes hacia las personas causantes de su ira en el recuerdo.

MIEDO: Cuando la emoción asociada al recuerdo es el miedo, la persona puede sufrir reacciones reflejas típicas, como la huída (evadirse del miedo no enfrentando el recuerdo), el ataque (dejar el ejercicio rebelándose contra las indicaciones del terapeuta) o el anonadamiento (bloquear el desarrollo del recuerdo para no implicarse en él). En la consulta, la terapeuta tiene que poner el énfasis en analizar qué es el miedo, para qué sirve y como se desarrolla, así como dejarle claro a la persona la diferencia entre el miedo como emoción natural y el temor como emoción social negativa. Los bloqueos del miedo que puede sufrir la persona son debidos a la creencia infundada de que las consecuencias negativas del mismo puedan tener un contenido real, algo que la terapeuta tiene que analizar para hacerle comprender que su miedo está asociado a contenidos que pertenecen a su pasado infantil y que, por lo tanto, no tienen ninguna consecuencia en su realidad presente, salvo la positiva disolución del mismo y el cambio de actitud consiguiente.

PENA: Cuando la emoción asociada al recuerdo es la pena reprimida, la persona puede bloquear el desarrollo de la técnica por el temor a caer en una depresión o, en el caso de los hombres, por temor a manifestar comportamientos considerados femeninos (como llorar, lamentarse, etc.). La terapeuta debe explicar el contenido de la pena, como emoción natural por la pérdida del objeto, la distinción con la melancolía como emoción social negativa, y, en el caso de los varones, dejar claro que no hay conductas femeninas o masculinas y que el llanto es una descarga de emoción de pena que es positiva tanto para ellos como para las mujeres, sin que suponga una pérdida de virilidad en aquéllos. Reforzar la conveniencia de trabajar con el recuerdo con salidas de llanto, lamentación, etc. como formas de expresar la emoción y diluirla.

DESEO: Cuando la emoción asociada al recuerdo es el deseo sexual reprimido, la persona puede bloquear la técnica por el miedo a transgredir el tabú del incesto en sus diferentes variantes. La terapeuta tendrá que explicar el origen y contenido de dicho tabú, su importancia real actual y, sobre todo, la inocuidad de saltarse el tabú en la fantasía por las razones ya explicadas anteriormente. Tener una relación sexual incestuosa fantaseada no implica consecuencias similares reales, fundamentalmente porque el objeto de deseo ya no existe (el deseo se sintió en la infancia e iba dirigido a un objeto cuyas características -edad, contextura física, atractivos estéticos y emocionales- ya no se corresponden con el objeto real actual, en el caso de que siga vivo. La técnica, en estos casos, tiene como finalidad satisfacer un deseo que, en la medida que se reprimió, fue el origen de una fijación emocional negativa.