Cuando consultar con un psiquiatra o psicólogo para un adulto

Destacado

- Si tiene alteraciones de sueño

-   Si tiene cambios bruscos de carácter

-   Si tiene angustia o depresión

-   Si siente a veces que sus problemas no tienen solución

-   Si tiene dificultades para comunicarse

-   Si tiene dificultades de pareja o con sus hijos

-   Si padece de stress

-   Si siente fobias u obsesiones

-   Si tiene ancianos en casa y tiene dificultades con ellos

-  Si tiene trastornos emocionales

-  Si tiene inseguridad o timidez

-  Si tiene trastornos psicosomáticos

 

Consulte: puede recibir ayuda psicológica

Cuándo consultar a un psiquiatra o psicólogo por un niño

Destacado

- Si se aísla, o no tiene amigos

-  Si tiene dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura

-  Si nota que ha dejado de jugar

-  Si va retrasado en el colegio o fracasa en sus estudios

-  Si siente rechazo a ir a la escuela o a la guardería

-  Si tiene pesadillas, terrores nocturnos o alguna alteración del sueño.

-  Si ha habido retraso en la adquisición del lenguaje

-  Si tiene dificultades psicomotoras

-  Si se mueve mucho en casa o en el colegio

-  Si no puede concentrarse bien, ya sea en el juego o en los estudios

-  Si tiene conductas agresivas o de llanto

-  Si evidencia angustia, confusión, miedo, etc.

 

Cualquiera de estos síntomas es motivo suficiente para consultarnos.

Constelaciones Familiares – Hellinger

La terapia sistémica familiar ideada por Bert Hellinger es un método psicoterapéutico que tiene en cuenta el orden y la armonía familiares a través de las sucesivas generaciones.

Se basa en fundamentos de Análisis Transaccional, Gestalt, P.N.L, Hipnosis y Dinámica de Grupo, pero el aporte específico de Bert Hellinger es la aplicación de sus tres “Órdenes del amor”, a través de ejercicios simples pero profundos, sinceros y conmovedores, que permiten aliviar el dolor de los miembros más afectados en el sistema familiar.

Los Órdenes del Amor son normas universales, que cuando no son tomadas en cuenta, producen implicaciones sistémicas, o enredos en la trama familiar.

 

1)      Equivalencia entre el dar y el recibir:

Cuando alguien recibe algo, queda en deuda con ese alguien. Debe dar algo a cambio. Si no, la relación se descompensa. Generalmente el que recibió más es el que la romperá. Ej.: Un cónyuge ayuda a su pareja a terminar una carrera y ésta le abandona.

En los sistemas, cuando hay una deuda, suele haber alguien (generalmente un miembro más joven) que la paga (simbólicamente). Así, entre los descendientes de los alemanes que estaban al servicio de los campos de concentración de la segunda guerra mundial, que no sentían culpa, hay mayor cantidad de enfermos de todo tipo, especialmente mentales, e intentos de suicidios, que en el resto de la población alemana.

Cuando en una generación un perpetrador estafa, y se apropia en forma indebida de bienes de sus víctimas, es frecuente ver cómo los descendientes pierden todo lo malhabido de diversas maneras.

Patología: tomar de más

2)      Prioridades

El que llega primero a un sistema tiene prioridad sobre los demás.

Los hijos van en orden de nacimiento: si una pareja se compone de un hombre que tiene un hijo de una pareja anterior, de 18 años; y la mujer tiene una hija anterior de 15 años, y entre los dos tienen un hijo de 8 años, ¿cuál es el primer hijo de la pareja, y cuál el segundo, y cuál el tercero? R: el 1º es el de 18 años; el 2º el de º5 y el tercero el de 8.

En las parejas, tiene prioridad la última sobre las anteriores.

Patología: no respetar las prioridades. (no es aceptable para un sistema, que sea preferido el hijo menor por ser más rico, antes que el mayor.)

3)      Pertenencia

Los sistemas no toleran la exclusión. Por ejemplo, cuando un niño fallece, y los padres, con gran dolor, tienen otro hijo y le ponen el mismo nombre del hermanito muerto;  así, éste queda excluído, y otro en el sistema tendrá síntomas (a menudo el que heredó el nombre). También, cuando un padre se vuelve a casar, y los hijos no quieren ni oír hablar de la nueva mujer ni de los nuevos hermanos, a los que no se los reconoce. Tampoco deja de traer implicaciones sistémicas que se deje de mencionar al que emigró, o al que estuvo preso, o al que tiene una enfermedad contagiosa.

Patología: Excluir a un miembro del sistema

El trabajo constelador se realiza en grupo. Una persona elige de entre los asistentes a representantes para cada miembro de su familia: padre, madre, hermanos, abuelos. Lo hace siguiendo su intuición. Éstos pueden aceptar o declinar ser elegidos, pero en general todos decimos que sí, porque es un honor participar. Una vez elegidos los representantes, éstos se acomodarán en el espacio según cómo los siente esa persona que están agrupados según su corazón, según cómo lo siente.

Luego, dejará en manos del Terapeuta Constelador el proceso de desenvolver los pasos del sistema hacia una solución. A veces el sólo hecho de observar cómo se sienten los representantes en la situación y cómo se reagrupan, permite ver la verdad en forma más objetiva.

Dice Hellinger que “es más fácil sufrir que tomar la vida tal y como se nos ha dado”; que “es más barato seguir sufriendo que cambiar” y que “la verdad cura”, y que seguir los rastros del amor y la lealtad, permite restablecer el equilibrio del sistema.

Todos cargamos con heridas emocionales de culpa y lealtad, y este trabajo es liberador.

Comunicación en pareja

Conocerse, respetarse.
Cultivar el afecto y la ademiración
Tener un proyecto común
Mantener una vida sexual sana
Compartir decisiones (s/Gottman, si el hombre no está dispuesto a compartir el poder con su compañera, tiene el 81% de probabilidades de fracasar.) (Aprender a ceder)
Practicar actividades placenteras.

Dificultades primarias:

- Asuntos domésticos (reparto de tareas, y administración y uso del dinero) – Falta de autonomía: no obligar al otro a renunciar a su proyecto personal. (amigos, estudios, profesional) – Intromisión de la familia

Dificultades mayores:

- Desencanto (diferencia de caracteres, fallas, desperfectos) – Monotonía – Incomunicación (mirarse a los ojos, sonreír, mantener el contacto físico, escuchar sin interrumpir, hacer preguntas y sugerencias, no acusarse, centrarse en lo actual, no en lo pasado; discutir un problema por vez; hacer un contrato privado e informal cuando hay disparidad de criterios)

Relación que se acaba:

- Planteamiento violento (insultos, sarcasmos, actitud beligerante, a la defensiva) – Actitud evasiva, negatividad – Fracaso en los intentos de desagravio – Malos recuerdos: quienes mantienen un punto de vista negativo de la pareja y su relación, sólo evocan los malos momentos y en los buenos ven aspectos desagradables. – Dificultades irresolubles – Vidas separadas – Ruptura

Autor: Isabel Aschauer

La infidelidad

Por Carlos San Martín – Terapeuta Sexual
Revista Sexpol – Sep/Oct 2009 – nº90

En nuestra cultura la fidelidad se mide por la utilización de los genitales de las personas. Soy fiel si mis genitales sólo los utilizo con mi pareja y con nadie más. A su vez mi pareja me es fiel si sus genitales los utiliza solamente conmigo. Esta forma de entender la fidelidad está en el pensamiento regular de las personas de nuestra cultura y, prácticamente, nadie la cuestiona. Y, cuando aparece algún osado que discute este aserto, es visto como estúpido, tonto o, en el mejor de los casos, como desubicado. Y creo estar entre estos desubicados. Intentaré explicarme aún cuando sé, por experiencia, que es muy difícil entender mi postura al respecto. Y lo entiendo porque la cultura judeo-cristiana que nos ha educastrado desde la más tierna infancia es muy poderosa y no nos permite ver, la mayoría de los casos, modelos diferentes a los suyos.
Una persona, hombre o mujer, maltrata a su pareja, la desprestigia ante los vecinos, habla mal de ella ante las familias de ambos, la golpea a ella o a él y a los hijos e hijas, malgasta el dinero en juergas, tragaperras, etc., es muy desatent@ y descuidad@ con sus costumbres y, en fin, es claramente negativ@ con su pareja pero usa sus genitales para tener coitos sólo con ella…. esa persona es fiel. Por otra parte, una persona que es claramente positiva, atenta, cuidadosa en el trato, preocupada por su pareja pero, incluso a veces en situaciones tan especiales que no se van a repetir nunca más, tiene un escarceo con otra persona que no sea su pareja, se acuesta con ella pero aún cuando no logre la penetración por una falta de erección si es varón o que impida la penetración por compresión de los músculos perivaginales si es mujer y además se arrepiente y se propone que nunca más repetirá este hecho… entonces esa persona es infiel. Hay que castigarla, no se la comprende. Y, en el peor de los casos, debe hacer sus maletas e irse de casa.
En mi opinión la fidelidad no se puede medir de esta manera.
Se hace presente la fidelidad en una relación de pareja, desde mi punto de vista y aún cuando me tilden de ingenuo o desubicado social, si ambas personas logran empatizar entre sí, si se tienen confianza mutua en el sentido de que ella, la pareja, jamás hará nada conscientemente que le/la haga daño, sea capaz de frustarse en su beneficio entendiendo que todo lo que beneficie a su pareja l@ beneficia a él o a ella y, por lo tanto, demuestre en la práctica que le/la tiene afecto, que le/la respeta. Todo esto se mide por una cuestión subjetiva y personal: “AMBAS PERSONAS PROCURAN DARSE MUTUAMENTE FELICIDAD”.
Y los genitales pueden o no estar presentes en este punto. Si uno o ambos mantienen relaciones de cualquier tipo con otra persona distinta a su pareja habitual o, podríamos llamarla preferente, y esa relación por desconocimiento o por aceptación, no interfiere en la relación básica de la pareja, aunque haya relaciones genitales de carácter complementario con una tercera persona, no impide hablar de fidelidad.
Por lo tanto, y continúo diciendo que desde mi punto de vista, la fidelidad estará siempre presente en una relación de pareja cuando se da felicidad. Y esa felicidad estará presente en una pareja cuando haya entre ell@s algo que es imprescindible: el RESPETO. Y para que haya respeto en una relación entre dos personas debe haber: empatía, confianza y capacidad de frustración.
La empatía es la capacidad de la otra persona, de intentar entender las motivaciones que la llevan a realizar lo que está haciendo y cómo lo está haciendo, de hacer un esfuerzo para asumir que esta actitud de comprensión no se hace por la pareja sino que es una forma adulta de ver las circunstancias en que ocurren los hechos y que si se observa con madurez es posible que termine beneficiando a ambos ya que puede permitir meditar una respuesta adecuada. Es intentar ver las cosas como las pueda estar viendo la pareja, aún cuando lo que haga no guste, procurando entender las motivaciones que ha tenido para realizar aquello que está viviendo la pareja. Y si nos molesta eso informarl@, sin ira, que nos duele aquello.
La empatía debe ir asociada a la confianza, que el normal de las personas con el criterio de nuestra cultura vincula con la certeza de que su pareja no tiene contactos genitales con nadie más que con él/ella. Y esto nos parece erróneo ya que en nuestro parecer la confianza debe estar ligada a la seguridad de que la pareja jamás hará nada de forma consciente como dañarle/la, que hace lo que está haciendo, sea lo que sea, porque entiende que es lo mejor para ella y que eso deviene en bienestar para amb@s. Sin embargo es necesario reconocer que siempre haremos cosas que no gusten a nuestra pareja, lo que no significa que queramos perjudicarla. Lo hacemos posiblemente porque, al no ser perfectos, mostramos así nuestras personales limitaciones. Y estas limitaciones, que son inevitables en el ser humano, no deberían ser causa de desconfianza en nuestra pareja. Y cuando alguien no esté de acuerdo con su pareja debe utilizar la inteligencia y, razonando, no desconfiar sino intentar entender lo que le/la motiva y, finalmente, si persiste la duda comunicársela con lealtad, pero sin ira y en forma lo más clara posible.
Y la capacidad de frustración está relacionada con que en la vida siempre, inevitablemente, nos encontraremos que no solo no nos gusta algo sino que puede ir más allá y francamente nos molesta, incluso nos puede llegar hasta producir dolor, y que tenemos que asumirlo porque aún cuando hagamos lo que hagamos, aquello persistirá. Y las personas, como todo el mundo, tendrán inevitablemente un porcentaje de sus comportamientos que disguste a su pareja. Por ejemplo a alguien le puede disgustar una costumbre de su pareja como expresar mal sus emociones. Que cuando se disgusta grita, gesticula y dice cosas fuertes, se da cuenta posteriormente y pide disculpas pero una y otra vez repite esa manera de comportarse. Ahí es, desde mi punto de vista, necesario “Jorobarse Adecuadamente”, JA, que significa simplemente que es necesario “comernos” ese comportamiento negativo para nosotros para así disfrutar de esas cosas maravillosas de la pareja que nos llevaron a elegirla para convivir con ella. Muchas veces, por no aceptar cuestiones absolutamente secundarias, perdemos a nuestra pareja. Después lo lamentamos. Por no “jorobarnos” en algo secundario perdemos algo mayor como la tranquilidad, la felicidad, e incluso, a veces hasta la pareja.
Teniendo empatía, confianza y capacidad de frustración podremos tenernos respeto mutuamente. Y con respeto tendremos felicidad. Y si nos damos felicidad mutuamente es que nos somos fieles al margen de utilizar o no nuestros genitales de una u otra forma.
Deseo también expresar que la fidelidad no puede impedir a las personas sentirse libres. La libertad de decidir el comportamiento personal no debería, en mi opinión, estar cuestionada por la pareja. Cada cual puede pedir lo que sea, en buena forma, con respeto, pero no exigir nunca nada ya que pienso las exigencias no asumidas por la pareja son el comienzo de los conflictos. De cómo respondemos a aquellas cuestiones que nos molestan de nuestra pareja, incluyendo algún comportamiento genital que no nos agrade por parte de ella, depende en gran medida la estabilidad de pareja y, por ende, la felicidad de amb@s.
Muchas son las consultas en que se acusa a la pareja de infidelidad por “sospechas”. Hace nada le preguntaba a un señor que si tenía datos reales de la infidelidad de que culpaba a su pareja, cosas objetivas, certezas y la respuesta fue que en realidad eran interpretaciones de hechos, cosas que “parecía” que habían ocurrido pero que realmente no tenía constancia de ello. La inmensa mayoría de las “infidelidades” genitales pueden o ser reales pero si son manejadas con una óptica más humana, más racional, más de conveniencia objetiva para las parejas creo causarían menos rupturas, menos fracasos, menos lamentos.
Finalmente, pienso, es bueno plantear dos cuestiones para meditar:

1. En la prensa hemos leído que investigaciones recientes señalan que aproximadamente 8 de cada 10 hombres y 7 de cada 10 mujeres en España han tenido relaciones genitales en alguna oportunidad con alguien distint@ a su pareja de ese momento. Y si lo mayoritario es norma y la norma establece lo normal: LO NORMAL ES LA INFIDELIDAD GENITAL. Lo demás es hipocresía.

2. El ser humano no es monógamo por naturaleza. Es polígamo. Cada vez que un hombre o una mujer normales reciben estímulos eróticos adecuados para él o para ella su cuerpo responde hormonalmente y, si no fuese por aprendizajes establecidos desde la más tierna infancia, habría una disposición de búsqueda de satisfacción que podría llegar al intento de seducción incluso genital. Si somos monógamos no es sino por un imperativo sociocultural, no por naturaleza. Lo demás es ser infiel a nosotros mismos.

Ser “fieles” genitales no es ni bueno, ni malo. Depende de cómo sea percibido. Y cada cual debe hacerse responsable si desea o no mantenerse monógamo…
Y asumirlo.

Autor: Isabel Aschauer

El marco de referencia terapéutico (Tomado de George Escribano “Un cadre thèrapeutique facilitateur du processus” Paris 1985)

1. Algunas reglas simples:
Confidencialidad – libertad de pensamiento y palabra – no violencia, ni contra sí mismo ni contra el terapeuta – no venir a las sesiones bajo efecto de drogas o alcohol – no dejar precipitadamente la terapia, prever dos sesiones de cierre –
2. Contratos: asiduidad – puntualidad
3. ¿Qué decir en terapia?:
Todo lo que la persona tenga ganas de decir – con prioridad, lo que es importante para la persona aquí y ahora –
4. Qué necesitas saber del terapeuta:
Él / ella sabe lo que tiene que hacer – puedes telefonearle si te es necesario, pero como toda persona está fatigado después de su trabajo, respeta su reposo, salvo que sea imprescindible – él / ella no hablará de tí con nadie (salvo si es necesario: a tu médico, y para tu protección) – cuando está contigo, eres la persona más importante del mundo para él / ella –
5. Lo que el terapeuta necesita saber de tí:
Lo que necesitas – si haces o no lo que quieres hacer – qué estás dispuesto a hacer por tu cambio – cómo vas a hacer para conseguir lo que quieres –
6. Lo que debes saber sobre tí:
Puedes cambiar la manera de pensar, sentir y comportarte – de qué manera el presente es una repetición del pasado – que una parte de tí tiene resistencia al cambio – que cualquier persona tiene necesidad de poner en práctica lo que aprende de nuevo, para integrarlo –
7. La duración de la terapia depende:
De la intensidad del compromiso que cada uno trae, y de su actitud actual frente a la vida – de la rapidez con la cual el terapeuta y el paciente aprenden a trabajar juntos-
De la convicción y de la voluntad de la persona a acometer un cambio –
8. Relaciones claras sobre el pago de las sesiones:
Pagar por adelantado o justo después de la sesión – pagar las sesiones que se falte (una cita tomada es una cita debida) – esclarecer con el terapeuta todo problema o cuestión que os suponga el pago –
9. Decisiones a tomar necesariamente:
No matarte – no matar a nadie – no volverte loco – avanzar hacia la autonomía –
10. Lo que el terapeuta hace en la sesión:
Después de saludar a la persona (o grupo) preguntará a la persona lo que quiere para hoy (o una variante de esta pregunta) – terapeuta y paciente se ponen de acuerdo sobre el objetivo de la sesión y se dan los medios para realizarla – el terapeuta no aceptará contratos que vayan en contra de las reglas de la terapia o que refuercen el argumento de vida del paciente – el terapeuta no hará por el paciente lo que él pueda hacer por sí mismo –
11. Una persona que empieza una terapia…
…es una persona que consulta para resolver problemas que le ocasionan sus pensamientos, sentimientos o comportamientos – habla francamente y esclarece con el terapeuta sus problemas – busca comprender y cambiar en acuerdo con su terapeuta – toma la responsabilidad de sus pensamientos, sentimientos y comportamientos –
12. ¿Cuándo se enlentece la terapia?:
Cuando una persona piensa que otro debía estar en su lugar o viene a causa de otro –
Cuando la persona no toma la responsabilidad de sus actos, pensamientos y comportamientos – cuando piensa que si ella no avanza es la responsabilidad de su terapeuta o de otra persona del exterior (marido, mujer, amigo, etc) o de uno o varios miembros de su grupo terapéutico – cuando confunde responsabilidad y falta – cuando experimenta un sentimiento (positivo o negativo) hacia su terapeuta o hacia uno ó varios miembros de su grupo terapéutico, y no lo comunica –

Autor: Isabel Aschauer

Somatización

Verás, cuando vives situaciones complicadas, o te exiges cosas difíciles y no recibes ni te das protección, consuelo, ni recompensa adecuados, algo en tu corazón y tu pensamiento se rebela, y para aliviarte descargas, inconscientemente, tensiones en alguna parte de tu cuerpo, en un así llamado órgano efector. Hay quien tiene como órgano efector a los pulmones y así se le desencadenan crisis de asma involuntarias ante los problemas. Otro tiene como órgano efector la piel, y “de pronto”, tras el problema, “aparece” la urticaria. Otro tiene como órgano efector el sistema óseo, y ciertos dolores son acompañantes frecuentes de los disgustos de la vida. Para otros, el intestino y sus aceleraciones o estancamientos son los síntomas de tres cuartos de lo mismo; y prácticamente cualquier parte del organismo puede ser víctima de este mecanismo de somatización: mareos, falta o exceso de apetito, insomnio, alteraciones de la vista, tics, alteraciones del estado de ánimo, etc.
Me cuentas que llevaste cargas pesadas como parte de tu trabajo. Permíteme que me atreva a proponer una manera de verlo: tal vez todo empezó cuando cargabas ese peso en la espalda. Algo afectó a tu cuarta vértebra dorsal, pongamos por ejemplo. Y a consecuencias de ello toda tu columna dorsal compensó el desequilibrio resultante contracturando los músculos que rodean esa articulación, lo que afectó a las zonas que están por encima y por debajo. Esto llevó a que adoptaras posturas compensatorias en la columna lumbar, a resultas de lo cual se desequilibró la postura de las caderas, que a su vez descolocaron imperceptiblemente el eje de los fémures, que transmitieron este desorden a las rodillas, y luego a los tobillos y plantas de los pies. Y también más arriba, tu cuello se torció hacia delante o hacia atrás, para mantener un buen equilibrio. Y entonces puede que sientas también ciertos dolores en el cuello.
Cómo resolver este enredo de cosas es cosa pasible de varios enfoques. Los que trabajan con el cuerpo, prescriben ejercicios que permitan recuperar el tono muscular, y de a poco, ayudan a reconectar con el panel de control central a aquellos músculos que no estaban activos.
Mis amigos fisioterapeutas manipularían tu columna sector por sector, parte por parte, para tonificar tus músculos inactivos, ayudando a que se reconecten con el panel de control cerebral. Ya se sabe: si alguien del equipo no hace su trabajo, “se delega en un compañero”. Y así como se dejó de pedirle que preste atención al “insubordinado” que “no está atendiendo a lo que es su deber”, ahora se trata de que se restablezca la conexión debida con el interesado, porque la delegación de funciones recarga a aquél en quien recae el pedido de auxilio.
Un traumatólogo podría intentar bloquear el dolor resultante, lo que favorece que ciertos grupos musculares a los que habitualmente les duele el sobreesfuerzo, al no sentir dolor den lo mejor de sí mismos y se acerquen a un desempeño normal, y se pueda reiniciar así una reacción en cadena que devuelva todo a su funcionamiento normal. Y muchas veces funciona.
Un cirujano podría plantearse desbloquear quirúrgicamente ciertas zonas que quedaron rígidas, como congeladas.
¿Qué hago yo como psicoterapeuta? Recuperar las situaciones traumáticas que originaron el trastorno, y ayudar a enfrentarse a los problemas con más recursos emocionales.
Por ejemplo: un niño fue objeto de burla ante toda la clase cuando tartamudeó al recitar un poema. Y ahora no puede hablar en público, y eso no le permite prosperar en su trabajo. Recuperamos aquélla escena dolorosa y la revivimos, esta vez con una perspectiva más adulta y generosa. Suele aliviar poderosamente el temor a la crítica ajena.
Otro caso: lo encerraban en una pequeña habitación de castigo. Y ahora no acepta un ascenso porque eso lo obligaría a usar el ascensor para ocupar un despacho de la octava planta. Es probable que hasta que no resuelva el dolor resultante del viejo maltrato, no pueda asumir sus funciones actuales.
Otro caso: siempre ha viajado. Ahora, próximo a la jubilación su sueño es seguir haciéndolo con su mujer, que se niega. ¿Cuál es la sensación que eso te produce? le pregunto. “Una sensación como una barra aquí en el pecho…”. ¿Y cuándo la has sentido antes? “Cuando tenía nueve años. Me iban a operar de apendicitis, y sentí cómo me ataban a la camilla de pies y manos. Fue horrible. Yo forcejeaba, me quería escapar, y encima me pusieron como una cacerola sobre la cara, no podía respirar y tardé mucho tiempo en dormirme.” Es bastante claro que ahí está el motor que lo llevó a buscarse un trabajo que lo llevó a Italia, Alemania, Inglaterra.
Ahora hay que aplicar el tratamiento adecuado.
Hace treinta años hubiera usado Psicoanálisis o Análisis Transaccional.
Hace veinte años, además, Terapia Gestalt o Psicodrama.
Hoy, además, EFT (Técnicas de Liberación Emocional) o EMDR (estimulación bilateral del cerebro para reprocesamiento de los contenidos de la memoria)
No hay una única solución. Hay varias (medicamentos, psicoterapia, relajación, meditación, respiración, alimentación sana, sueño reparador, etc)
El dolor íntimo habita en un pueblo al que se puede llegar por varios caminos.

Autor: Isabel Aschauer

Ensueño Despierto y Dirigido – Curación por medio de imágenes

Ésta es una de esas técnicas que las brillantes mentes de los ingenieros nos han ofrecido al incursionar en territorios “psi” (la E.F.T., por ej) . Igual que últimamente los informáticos (con la P.N.L. por ejemplo)
Robert Dèsoille, ingeniero francés (1890 – 1966) conoció en 1923 al teniente coronel Eugène Caslant, quien había publicado un libro titulado “Método de desarrollo de las facultades supranormales” en el que describía un modo de utilización de la imaginación. Al leerlo, Desoille dedicó los ratos libres a la práctica de la técnica.
En aquella época estaba de modo el estudio de lo paranormal, muy desprestigiado de un punto de vista científico así como muy valorado de un punto de vista social, y todo este tema hubiera quedado en un segundo plano, descartado, pero la mentalidad educada de nuestro ingeniero, su capacidad de sistematización y análisis lógico, llevaron a construir un nuevo edificio que ninguna Universidad puede rechazar o desprestigiar por encontrarle ningún defecto. A diferencia de Caslant, no lo satisficieron las explicaciones esotéricas y emprendió lecturas de psicología, particularmente de Freud, Jung y Pierre Janet.
En 1931 el psicoterapeuta suizo Charles Baudouin, buen conocedor de Freud y destacado propulsor de las ideas de Jung; lo invitó a publicar unos artículos sobre el método en la revista “Action et Pensée”. Y en 1938, Desoille publica su primer libro “Exploración de la afectividad subconsciente por el método del sueño despierto”
Hasta aquí el método era presentado como un recurso para el desarrollo psicológico y no había sido aplicado en la clínica.
El trabajo atrae la atención del filósofo Gastón Bachelard, a instancias de quien cambia el nombre del método, de Rêve-Éveillé (Sueño Despierto) a “Rêve-Éveillé-Dirigé” (Ensueño Despierto y Dirigido).
En esa época comienzan sus contactos con el mundo psicoterapéutico (mantendrá relaciones personales con René Laforge, Françoise Dolto, Juliette Favez-Bouttonier, Lydia Renaud, Paul Sivadon, Marc Guillerey y otros, y relaciones epistolares con Roberto Assagioli y Milton Erikson) y comienza a ensayar el método con pacientes que le derivan sus amigos. Es de señalar que Desoille, que vivía de su profesión de ingeniero, nunca cobró por sus actividades como terapeuta, aunque (¡por suerte!) reconoce que quien vive de eso puede cobrar.
Eran tiempos difíciles, Francia estaba en guerra y fue ocupada por Alemania y Desoille, desde 1941, se compromete activamente en la resistencia. En 1945 fallece su primera esposa, que lo había acompañado siempre en sus experiencias; y Desoille publica su segundo libro “Ensueño Despierto y Dirigido en Psicoterapia”, en el que presenta numeroso material clínico y esboza una serie de ideas teóricas, inspirándose en Jung.
Desde 1954 comienza a dictar seminarios sobre el Sueño Despierto a un grupo de discípulos. Así lo describe uno de ellos (J.Boule): ”Había ingresado en un seminario que acababa de formarse y llegaba a cada reunión con la curiosa sensación de penetrar de algún modo en otro universo. Es indudable que a ello contribuía el lugar en donde nos reuníamos, un departamento de la rue Falguière, en el barrio de Montparnasse. Para llegar a él había que entrar por una puerta cancel de aspecto sólido y sencillo y caminar hasta el fondo de un patio encantador, muy al estilo del siglo XIX, que se encontraba al reparo de los ruidos de afuera. El departamento en sí mostraba, para mí al menos, el sorprendente contraste de un estudio de artista amueblado al estilo burgués. Recuerdo una mesa y un armario rústico de una bella madera, de tintes claros y cálidos. Recuerdo también un inmenso ventanal cerrado, que sólo se abría en las noches, cuando estábamos reunidos y que acentuaba para mí esa impresión de universo cerrado, bien protegido por amistosos cortinados.
Esta técnica es probablemente tan conocida y aplicada en Francia como poco usada en el resto de países
Cómo se aplica: aprendí a usarla en una estrategia que consiste en una serie de veinticuatro imágenes arquetípicas, y una a una las vamos procesando, enriqueciéndolas con los cinco sentidos: dándoles forma, colores, sonidos, olores, texturas, diferentes sensaciones que van convocando otras nuevas imágenes personales, y luego, integrar todo ello en un relato congruente y que dé sentido a una historia personal. El resultado es una historia fresca, liberadora, revitalizadora, que lleva a satisfactorios cambios personales.

Ventajas del método: el trabajo con las imágenes evita el dolor de la palabra, y facilita recordar lo que la mente prefirió olvidar. En las sesiones individuales hay una gran paz, un gran sosiego, no hay prisas, el tiempo fluye a su manera.
Desventajas: tal vez, que la manera de aplicarlo que me enseñaron lleva más tiempo del que la vida moderna permite. Pero sí sé que los cambios que produce son persistentes. Diría, que definitivos.

Autor: Isabel Aschauer

E.M.D.R: Tratamiento que archiva los malos recuerdos

Abordando el stress postraumático

EMDR – Manuel Lage

21 de junio del 2009 – Los Domingos de la Voz

El E.M.D.R. (Eye Movement Desensitization And Reprocessing) es una técnica de tratamiento psicológico muy potente. Desarrollada por Francine Shapiro  (Doctora en Psicología e Investigadora Senior en el Mental Research  Institute – Instituto de Investigación Mental- Palo Alto, California)  desde 1987, se ha extendido en su uso hasta llegar a ser practicada por más de 40.000 terapeutas en todo el mundo.

Esta nueva técnica, que comenzó siendo utilizada casi exclusivamente en patologías traumáticas, se ha mostrado muy efectiva en el  tratamiento del dolor crónico, pérdidas y duelos, fobias, trastornos de ansiedad y trastornos disociativos; pero donde demuestra todo su  potencial es en los trastornos por estrés postraumático (TEPT).

Es utilizada frecuentemente por organizaciones que tratan con víctimas de trauma y catástrofes: FBI, personal de salud mental en Irlanda e Israel, la mayor parte de Grupos de Intervención en Catástrofes en Catalunya, clínicos de Protección Civil, Mossos  D’Escuadra, psicólogos del Cuerpo de Bomberos de Cataluña y Psicólogos  Sin Fronteras.

El éxito principal de esta herramienta radica en dos cuestiones: el  tratamiento es muy rápido (normalmente no supera las diez sesiones, con  frecuencia semanal), y la segunda ventaja radica en que integra elementos de distintas escuelas de psicoterapia, y hace el E.M.D.R. aplicable a una enorme variedad de patologías y accesible a terapeutas de distintas orientaciones.

La teoría que parece ser más aceptada para explicar cómo funciona el E.M.D.R. es la que comparte con la de los movimientos oculares durante el sueño (REM):  durante el sueño procesamos las experiencias vividas durante el día.
Cuando tenemos una experiencia traumática, el cerebro no logra procesar el evento. Cuando pedimos al paciente que lo recuerde y le ayudamos a  mover los ojos de determinada manera, parece que el cerebro recibe la ayuda que necesita para poder procesar el hecho y archivarlo. Se pierde la carga negativa asociada al hecho traumático, y se recuperan los recuerdos positivos vinculados a ello (que antes no se podían percibir).

Muchas personas tienen la sensación de que el recuerdo ahora ya es  parte del pasado, y que ya no molesta. Una paciente, que había sufrido  abusos sexuales dijo: “Duele, pero ya no hiere”.

La Dra. Shapiro dijo en una ocasión: “Si el cuerpo humano tiene la capacidad de sanarse de las heridas físicas con relativa rapidez ¿por qué no la mente?”. El E.M.D.R. es una forma de ayudar a la mente a  recuperarse.

El E.M.D.R. elimina la carga negativa de los recuerdos y los hace soportables.

Procrastinación

…cuando hablamos de procastination expresamos en inglés algo así como “despuidismo” o tendendencia a dejar para después.
Es un hábito que puede llegar a ser un problema. Suele ser resultado de malos hábitos educativos (por ej: cuando un niño se levanta a su hora, lo pasan por alto, pero si se despierta más tarde, lo critican mucho… ¿qué va a hacer su Sistema Nervioso Central? pues tomar como norma que lo importante es postergar) Cuando se recibe más estímulo por a que por b, el cerebro se dedica a “a”. Lo mismo pasa cuando tomamos el relevo de nuestros padres y educadores y empezamos a autocriticarnos abundantemente “no sirvo, no valgo, soy malo, soy feo, soy incompetente….etc)
Yo precisamente estudio procedimientos para desbloquear estas raíces de autocrítica. Actualmente, con E.M.D.R.
Isabel