Cuando consultar con un psiquiatra o psicólogo para un adulto

Destacado

- Si tiene alteraciones de sueño

-   Si tiene cambios bruscos de carácter

-   Si tiene angustia o depresión

-   Si siente a veces que sus problemas no tienen solución

-   Si tiene dificultades para comunicarse

-   Si tiene dificultades de pareja o con sus hijos

-   Si padece de stress

-   Si siente fobias u obsesiones

-   Si tiene ancianos en casa y tiene dificultades con ellos

-  Si tiene trastornos emocionales

-  Si tiene inseguridad o timidez

-  Si tiene trastornos psicosomáticos

 

Consulte: puede recibir ayuda psicológica

Cuándo consultar a un psiquiatra o psicólogo por un niño

Destacado

- Si se aísla, o no tiene amigos

-  Si tiene dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura

-  Si nota que ha dejado de jugar

-  Si va retrasado en el colegio o fracasa en sus estudios

-  Si siente rechazo a ir a la escuela o a la guardería

-  Si tiene pesadillas, terrores nocturnos o alguna alteración del sueño.

-  Si ha habido retraso en la adquisición del lenguaje

-  Si tiene dificultades psicomotoras

-  Si se mueve mucho en casa o en el colegio

-  Si no puede concentrarse bien, ya sea en el juego o en los estudios

-  Si tiene conductas agresivas o de llanto

-  Si evidencia angustia, confusión, miedo, etc.

 

Cualquiera de estos síntomas es motivo suficiente para consultarnos.

Comunicación en pareja

Conocerse, respetarse.
Cultivar el afecto y la ademiración
Tener un proyecto común
Mantener una vida sexual sana
Compartir decisiones (s/Gottman, si el hombre no está dispuesto a compartir el poder con su compañera, tiene el 81% de probabilidades de fracasar.) (Aprender a ceder)
Practicar actividades placenteras.

Dificultades primarias:

- Asuntos domésticos (reparto de tareas, y administración y uso del dinero) – Falta de autonomía: no obligar al otro a renunciar a su proyecto personal. (amigos, estudios, profesional) – Intromisión de la familia

Dificultades mayores:

- Desencanto (diferencia de caracteres, fallas, desperfectos) – Monotonía – Incomunicación (mirarse a los ojos, sonreír, mantener el contacto físico, escuchar sin interrumpir, hacer preguntas y sugerencias, no acusarse, centrarse en lo actual, no en lo pasado; discutir un problema por vez; hacer un contrato privado e informal cuando hay disparidad de criterios)

Relación que se acaba:

- Planteamiento violento (insultos, sarcasmos, actitud beligerante, a la defensiva) – Actitud evasiva, negatividad – Fracaso en los intentos de desagravio – Malos recuerdos: quienes mantienen un punto de vista negativo de la pareja y su relación, sólo evocan los malos momentos y en los buenos ven aspectos desagradables. – Dificultades irresolubles – Vidas separadas – Ruptura

Autor: Isabel Aschauer

Psicodrama

Y al comienzo fue el Psicodrama.
Fue el gesto familiar de consuelo; y fue el ritual tranquilizador; y fue la rutina doméstica; y luego fue el protocolo científico….
Y hoy tenemos conceptos como “escenario”; “personajes”; “objetos intermediarios”; el “caldeamiento” inicial; el “nudo”, el “desenlace”…
Y sigue tan eficaz como antaño…

Me permito un ejemplo ficticio: Olga, drogadicta; Pedro, su pareja, trafica a pequeña escala, es el que le suministra su dosis diaria. Vienen los dos a consulta: él, que no consume, quiere que ella deje de hacerlo, y que ingrese para desintoxicarse. Olga no quiere ingresar. La psicóloga que la supervisa se lo ha aconsejado firmemente. Ella pide que Oscar salga, para hablar sin estar él delante. Oscar sale con un suspiro de fastidio.
Olga me mira, llorosa… “no quiero ingresar por mi hija… Oscar no le tiene paciencia, a pesar de que también es hija suya… la niña y yo estamos muy unidas… no le puedo hacer eso a mi niña…” me muestra una foto de la niña, una adolescente de mirada triste. “¿Verdad que es preciosa?” coincido… pero hay algo en esa mirada… le digo ¿me prestas un momento la foto?.. . me la da… la tomo con delicadeza, y la pongo en el escritorio boca arriba, a medio camino de una goma de borrar… (“quiero que imagines que esta goma eres tú”) y de un lápiz…(“quiero que imagines que este lápiz es Pedro”)… acerco lenta… lentamente la foto de la niña a la goma…. Digo “aquí la niña está bien, está contenta con su mamá…. pero en cierto nivel no está tan bien porque intuye que su mamita puede morir en cualquier momento por sobredosis… la niña siente mucho amor por su madre, pero también siente miedo de perderla…. y puede que también sienta algo de rabia, tal vez muy oculta…. algo así como: ¿si tú me quieres, porqué no te cuidas?… Ahora mira cómo acerco la fotografía de tu hija lentamente al bolígrafo… aquí puede que no se sienta tan cómoda, pero su padre, por más que tú lo consideres sólo un camello, no consume, no se droga, no está en peligro de muerte… la hija sabe que con él cuenta, incluso en el caso de que tú te murieras… fíjate: lo vuelvo a hacer: aquí está con su mamá, la adora, pero en cualquier momento la puede perder…. y aquí está con su papá… no es lo mismo, pero él vivirá muchos años, y ella sabe que cuenta con él, que puede apoyarse en él, que él es de confiar…
Súbitamente, como con urgencia, me interrumpe Olga: “quiero ingresar: está decidido. Ingresaré y me desintoxicaré”
Fue un proceso de cinco minutos.
Los objetos intermediarios permiten la maduración de procesos cognitivo conductuales de forma muy eficiente y duradera.
Olga ingresó, y hasta donde sé no ha vuelto a recaer.

(Estos hechos no tienen correlato con hechos o personas reales, aunque se basen en experiencias cotidianas)

Autor: Isabel Aschauer

La infidelidad

Por Carlos San Martín – Terapeuta Sexual
Revista Sexpol – Sep/Oct 2009 – nº90

En nuestra cultura la fidelidad se mide por la utilización de los genitales de las personas. Soy fiel si mis genitales sólo los utilizo con mi pareja y con nadie más. A su vez mi pareja me es fiel si sus genitales los utiliza solamente conmigo. Esta forma de entender la fidelidad está en el pensamiento regular de las personas de nuestra cultura y, prácticamente, nadie la cuestiona. Y, cuando aparece algún osado que discute este aserto, es visto como estúpido, tonto o, en el mejor de los casos, como desubicado. Y creo estar entre estos desubicados. Intentaré explicarme aún cuando sé, por experiencia, que es muy difícil entender mi postura al respecto. Y lo entiendo porque la cultura judeo-cristiana que nos ha educastrado desde la más tierna infancia es muy poderosa y no nos permite ver, la mayoría de los casos, modelos diferentes a los suyos.
Una persona, hombre o mujer, maltrata a su pareja, la desprestigia ante los vecinos, habla mal de ella ante las familias de ambos, la golpea a ella o a él y a los hijos e hijas, malgasta el dinero en juergas, tragaperras, etc., es muy desatent@ y descuidad@ con sus costumbres y, en fin, es claramente negativ@ con su pareja pero usa sus genitales para tener coitos sólo con ella…. esa persona es fiel. Por otra parte, una persona que es claramente positiva, atenta, cuidadosa en el trato, preocupada por su pareja pero, incluso a veces en situaciones tan especiales que no se van a repetir nunca más, tiene un escarceo con otra persona que no sea su pareja, se acuesta con ella pero aún cuando no logre la penetración por una falta de erección si es varón o que impida la penetración por compresión de los músculos perivaginales si es mujer y además se arrepiente y se propone que nunca más repetirá este hecho… entonces esa persona es infiel. Hay que castigarla, no se la comprende. Y, en el peor de los casos, debe hacer sus maletas e irse de casa.
En mi opinión la fidelidad no se puede medir de esta manera.
Se hace presente la fidelidad en una relación de pareja, desde mi punto de vista y aún cuando me tilden de ingenuo o desubicado social, si ambas personas logran empatizar entre sí, si se tienen confianza mutua en el sentido de que ella, la pareja, jamás hará nada conscientemente que le/la haga daño, sea capaz de frustarse en su beneficio entendiendo que todo lo que beneficie a su pareja l@ beneficia a él o a ella y, por lo tanto, demuestre en la práctica que le/la tiene afecto, que le/la respeta. Todo esto se mide por una cuestión subjetiva y personal: “AMBAS PERSONAS PROCURAN DARSE MUTUAMENTE FELICIDAD”.
Y los genitales pueden o no estar presentes en este punto. Si uno o ambos mantienen relaciones de cualquier tipo con otra persona distinta a su pareja habitual o, podríamos llamarla preferente, y esa relación por desconocimiento o por aceptación, no interfiere en la relación básica de la pareja, aunque haya relaciones genitales de carácter complementario con una tercera persona, no impide hablar de fidelidad.
Por lo tanto, y continúo diciendo que desde mi punto de vista, la fidelidad estará siempre presente en una relación de pareja cuando se da felicidad. Y esa felicidad estará presente en una pareja cuando haya entre ell@s algo que es imprescindible: el RESPETO. Y para que haya respeto en una relación entre dos personas debe haber: empatía, confianza y capacidad de frustración.
La empatía es la capacidad de la otra persona, de intentar entender las motivaciones que la llevan a realizar lo que está haciendo y cómo lo está haciendo, de hacer un esfuerzo para asumir que esta actitud de comprensión no se hace por la pareja sino que es una forma adulta de ver las circunstancias en que ocurren los hechos y que si se observa con madurez es posible que termine beneficiando a ambos ya que puede permitir meditar una respuesta adecuada. Es intentar ver las cosas como las pueda estar viendo la pareja, aún cuando lo que haga no guste, procurando entender las motivaciones que ha tenido para realizar aquello que está viviendo la pareja. Y si nos molesta eso informarl@, sin ira, que nos duele aquello.
La empatía debe ir asociada a la confianza, que el normal de las personas con el criterio de nuestra cultura vincula con la certeza de que su pareja no tiene contactos genitales con nadie más que con él/ella. Y esto nos parece erróneo ya que en nuestro parecer la confianza debe estar ligada a la seguridad de que la pareja jamás hará nada de forma consciente como dañarle/la, que hace lo que está haciendo, sea lo que sea, porque entiende que es lo mejor para ella y que eso deviene en bienestar para amb@s. Sin embargo es necesario reconocer que siempre haremos cosas que no gusten a nuestra pareja, lo que no significa que queramos perjudicarla. Lo hacemos posiblemente porque, al no ser perfectos, mostramos así nuestras personales limitaciones. Y estas limitaciones, que son inevitables en el ser humano, no deberían ser causa de desconfianza en nuestra pareja. Y cuando alguien no esté de acuerdo con su pareja debe utilizar la inteligencia y, razonando, no desconfiar sino intentar entender lo que le/la motiva y, finalmente, si persiste la duda comunicársela con lealtad, pero sin ira y en forma lo más clara posible.
Y la capacidad de frustración está relacionada con que en la vida siempre, inevitablemente, nos encontraremos que no solo no nos gusta algo sino que puede ir más allá y francamente nos molesta, incluso nos puede llegar hasta producir dolor, y que tenemos que asumirlo porque aún cuando hagamos lo que hagamos, aquello persistirá. Y las personas, como todo el mundo, tendrán inevitablemente un porcentaje de sus comportamientos que disguste a su pareja. Por ejemplo a alguien le puede disgustar una costumbre de su pareja como expresar mal sus emociones. Que cuando se disgusta grita, gesticula y dice cosas fuertes, se da cuenta posteriormente y pide disculpas pero una y otra vez repite esa manera de comportarse. Ahí es, desde mi punto de vista, necesario “Jorobarse Adecuadamente”, JA, que significa simplemente que es necesario “comernos” ese comportamiento negativo para nosotros para así disfrutar de esas cosas maravillosas de la pareja que nos llevaron a elegirla para convivir con ella. Muchas veces, por no aceptar cuestiones absolutamente secundarias, perdemos a nuestra pareja. Después lo lamentamos. Por no “jorobarnos” en algo secundario perdemos algo mayor como la tranquilidad, la felicidad, e incluso, a veces hasta la pareja.
Teniendo empatía, confianza y capacidad de frustración podremos tenernos respeto mutuamente. Y con respeto tendremos felicidad. Y si nos damos felicidad mutuamente es que nos somos fieles al margen de utilizar o no nuestros genitales de una u otra forma.
Deseo también expresar que la fidelidad no puede impedir a las personas sentirse libres. La libertad de decidir el comportamiento personal no debería, en mi opinión, estar cuestionada por la pareja. Cada cual puede pedir lo que sea, en buena forma, con respeto, pero no exigir nunca nada ya que pienso las exigencias no asumidas por la pareja son el comienzo de los conflictos. De cómo respondemos a aquellas cuestiones que nos molestan de nuestra pareja, incluyendo algún comportamiento genital que no nos agrade por parte de ella, depende en gran medida la estabilidad de pareja y, por ende, la felicidad de amb@s.
Muchas son las consultas en que se acusa a la pareja de infidelidad por “sospechas”. Hace nada le preguntaba a un señor que si tenía datos reales de la infidelidad de que culpaba a su pareja, cosas objetivas, certezas y la respuesta fue que en realidad eran interpretaciones de hechos, cosas que “parecía” que habían ocurrido pero que realmente no tenía constancia de ello. La inmensa mayoría de las “infidelidades” genitales pueden o ser reales pero si son manejadas con una óptica más humana, más racional, más de conveniencia objetiva para las parejas creo causarían menos rupturas, menos fracasos, menos lamentos.
Finalmente, pienso, es bueno plantear dos cuestiones para meditar:

1. En la prensa hemos leído que investigaciones recientes señalan que aproximadamente 8 de cada 10 hombres y 7 de cada 10 mujeres en España han tenido relaciones genitales en alguna oportunidad con alguien distint@ a su pareja de ese momento. Y si lo mayoritario es norma y la norma establece lo normal: LO NORMAL ES LA INFIDELIDAD GENITAL. Lo demás es hipocresía.

2. El ser humano no es monógamo por naturaleza. Es polígamo. Cada vez que un hombre o una mujer normales reciben estímulos eróticos adecuados para él o para ella su cuerpo responde hormonalmente y, si no fuese por aprendizajes establecidos desde la más tierna infancia, habría una disposición de búsqueda de satisfacción que podría llegar al intento de seducción incluso genital. Si somos monógamos no es sino por un imperativo sociocultural, no por naturaleza. Lo demás es ser infiel a nosotros mismos.

Ser “fieles” genitales no es ni bueno, ni malo. Depende de cómo sea percibido. Y cada cual debe hacerse responsable si desea o no mantenerse monógamo…
Y asumirlo.

Autor: Isabel Aschauer

Trastorno bipolar

¿QUÉ ES EL TRANSTORNO BIPOLAR?.
Significa que el estado de ánimo puede experimentar altibajos extremos, desde sentirse muy elevado y activo y lleno de energía (estado maníaco), hasta sentirse muy desanimado, sin motivación, y aletargado (deprimido). Los periodos elevados pueden durar desde unos días, hasta un mes o más. Los periodos bajos pueden durar mucho más tiempo: desde varias semanas a varios meses. Una de cada 60 personas lo sufre, en los países desarrollados, y se manifiesta por primera vez, en general hacia el final de la adolescencia.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL TRANSTORNO BIPOLAR?
Durante un largo periodo, puede sentirse demasiado feliz y excitado, o demasiado irritable y enfadado. Puede pensar que es capaz de hacer cosas que nadie más puede hacer (grandiosidad). Puede dormir menos que de costumbre o incluso no dormir nada, que haga muchas cosas a la vez, que tenga más energía, que hable con más rapidez y exprese muchas ideas, algunas realistas y otras no, y que se distraiga con facilidad. En estado maníaco puede actuar de manera impulsiva, derrochar dinero, conducir de manera temeraria.
En ocasiones puede experimentar los síntomas de la depresión: sentir una gran tristeza y estar con el ánimo por los suelos, estar irritable o ansioso, y perder el interés por las personas y las cosas, no poder dormir o dormir demasiado, tener muy poco apetito, tener dificultades para concentrarse o para tomar decisiones, sentirse fatigado o sin energía, moverse o hablar muy despacio, sentirse culpable por estar así, y pensar en el suicidio o hasta intentar quitarse la vida.

¿CÓMO AFECTA A LA FAMILIA EL TRANSTORNO BIPOLAR?
Afecta la capacidad de relacionarse con los demás, incluyendo familia y compañeros de trabajo, en especial cuando está enfermo. Estos problemas familiares o de relación, suelen ser más agudos durante los episodios maníacos o depresivos, o despues de un episodio, y mejoran a medida que el afectado vaya mejorando . Se pueden mejorar los conflictos familiares estableciendo una buena comunicación y prestándose mutuo apoyo y estímulo. Tambien se puede buscar la ayuda de un consejero familiar o de pareja o de un grupo de apoyo a la familia.

¿ QUÉ CAUSA EL TRANSTORNO BIPOLAR?
El cerebro sufre un desequilibrio bioquímico que influye en la comunicación entre las neuronas. Nadie elige sufrir este transtorno, y es posible que se herede de los antepasados, aunque no necesariamente de los padres. Los cambios del estado de ánimo tambien pueden estar provocados por las tensiones de la vida, o por los cambios repentinos del patrón de sueño.

¿ CÓMO SE TRATA EL TRANSTORNO BIPOLAR.?
Se trata con fármacos que estabilizan el estado de ánimo: Litio, Depakine, Tegretol, Lamictal, etc. También se pueden tomar antidepresivos y otros fármacos para controlar la ansiedad. Se deben realizar análisis de sangre periódicos y controlar los efectos secundarios. Además es conveniente seguir un tratamiento de psicoterapia individual o familiar, o unirse a un grupo de apoyo. La psicoterapia puede ayudar a conocer mejor el transtorno, a prevenir las recaídas, a controlar los cambios del estado de ánimo y del sueño, y a desenvolverse mejor en casa y en el trabajo. Hay muchas personas con transtorno bipolar, que además tienen problemas con el alcohol u otras substancias tóxicas, que agravan la evolución, y se debe recurrir a programas de apoyo, como los de Alcohólicos Anónimos que pueden ayudar a los afectados y familiares.

¿QUÉ DEPARA EL FUTURO?
Es probable que el estado de ánimo siga sufriendo altibajos. Se debe mantener la esperanza, y con la ayuda de un buen programa de medicación, la psicoterapia, y el apoyo de los demás: los episodios pueden ser menos frecuentes y menos graves. Si se cuenta con la ayuda de las personas del entorno, se podran lograr muchos de los objetivos en la vida familiar y laboral.

Decálogo de medidas a tomar ante la sospecha de un inicio de descompensación hipomaníaca:
1. Aumente el número de horas de sueño, hasta un mínimo de nueve, con sonniferos si fuese necesario.
2. Reduzca al mínimo su actividad, realizando sólo aquellas actividades imprescindibles.
3. Dedique al menos un par de horas al día a no hacer nada.
4. Suprima consumo de café, colas, y otros estimulantes.
5. Suprima el consumo de alcohol.
6. No haga ejercicios físicos.
7. Aplace cualquier decisión.
8. Reduzca estímulos: No se exponga a situaciones estimulantes: Grandes tiendas, almacenes, supermercados, discotecas, conciertos, etc.
9. Limite el gasto económico. Si fuese necesario, entregue su tarjeta de crédito, a alguien de confianza.
10. No se permita subir un poco más, pues más dura sería la caída.

¿Qué puedes hacer para dosificar tu exceso de energía?

LISTA DE CONDUCTAS DE ALERTA, EN HIPOMANÍA O MANÍA, FRECUENTES EN MUCHOS AFECTADOS.
Dormir menos de siete horas.
Entablar conversaciones con desconocidos.
Aumentar las horas o la intensidad de los ejercicios físicos.
Aumentar el uso del teléfono móvil. Pasar más tiempo al teléfono.
Aumentar el uso de tabaco o cafés.
Empezar a consumir alchohol, aún en cantidades pequeñas.
Aumento del gasto económico, aunque sean pocos euros.
Aparición de nuevos proyectos laborales, cursos.
Interés por nuevos temas.
Los compañeros o la familia dicen que está más hablador.
Discute con más facilidad.
No soporta las colas.
Está más bromista.
Llega tarde o demasiado temprano al trabajo.
Escucha música a alto volumen.
Hace bromas o comentarios de temática sexual.
Tiene ganas de cambiar de imagen.
Escribe cuentos o poesías.
Tiene ganas de hacer regalos.
Comenta la familia que habla más alto o más rápido.

Decálogo de medias conductuales ante la sospecha de inicio de fase depresiva.

1. Duerma un máximo de ocho horas.
2. No haga siesta.
3. Intente aumentar el número de actividades o, al menos, no abandonar actividades que forman parte de su rutina, con argumentos, como “me da pereza”.
4. Nunca se automedique con antidepresivos. Consulte con su Psiquiatra.
5. El ejercicio es muy importante: vaya al gimnasio, a natación o, al menos, camine un mínimo de 40 minutos diarios.
6. No tome decisiones importantes.
7. No consuma alcohol, u otras drogas, para intentar levantar el ánimo, ya que a medio plazo lo empeoran.
8. Intente aumentar sus actividades de ocio, aunque no le apetezca. No haga las cosas porque le apetezcan, sinó para que le apetezcan. Salga a la calle al menos un rato por la mañana y otro por la tarde.
9. No evite el contacto social.
10. Quien se viste como un enfermo, (andar en pijama o chandal), acaba enfermando. Arréglese, aféitese, dúchese, y vístase, cada día, aunque no tenga que salir de casa.

LISTA DE CONDUCTAS DE ALERTA, EN DEPRESIÓN PRESENTES EN MUCHOS AFECTADOS.

Cansarse más.
Tener menos interés por la pareja. No pensar en el sexo.
Se queda más en cama.
Se arregla menos.
Le cuesta ducharse.
Pasa más horas viendo cualquier tontería en la tele.
Llega tarde al trabajo. Se excusa para no ir.
Se le acumulan los recados.
Está menos hablador que de costumbre.
Descuida las cosas en casa: platos, planchado, etc.
Los libros se le caen de las manos.
Necesita beber más café para estar a tono.
Le cuesta concentrarse.
Se despista facilmente.
Cuando está con gente, participa menos de las bromas y las conversaciones.
Evita hablar con algunas personas.
Sale con los amigos, y no se divierte.
Camina más lentamente.
Por las mañanas le cuesta más funcionar.
Le falta chispa, capacidad de reacción.
Escoja los que se adaptan más a usted, y agregue otros personales.
Consulte esta lista a diario.

Autor: Isabel Aschauer

El marco de referencia terapéutico (Tomado de George Escribano “Un cadre thèrapeutique facilitateur du processus” Paris 1985)

1. Algunas reglas simples:
Confidencialidad – libertad de pensamiento y palabra – no violencia, ni contra sí mismo ni contra el terapeuta – no venir a las sesiones bajo efecto de drogas o alcohol – no dejar precipitadamente la terapia, prever dos sesiones de cierre –
2. Contratos: asiduidad – puntualidad
3. ¿Qué decir en terapia?:
Todo lo que la persona tenga ganas de decir – con prioridad, lo que es importante para la persona aquí y ahora –
4. Qué necesitas saber del terapeuta:
Él / ella sabe lo que tiene que hacer – puedes telefonearle si te es necesario, pero como toda persona está fatigado después de su trabajo, respeta su reposo, salvo que sea imprescindible – él / ella no hablará de tí con nadie (salvo si es necesario: a tu médico, y para tu protección) – cuando está contigo, eres la persona más importante del mundo para él / ella –
5. Lo que el terapeuta necesita saber de tí:
Lo que necesitas – si haces o no lo que quieres hacer – qué estás dispuesto a hacer por tu cambio – cómo vas a hacer para conseguir lo que quieres –
6. Lo que debes saber sobre tí:
Puedes cambiar la manera de pensar, sentir y comportarte – de qué manera el presente es una repetición del pasado – que una parte de tí tiene resistencia al cambio – que cualquier persona tiene necesidad de poner en práctica lo que aprende de nuevo, para integrarlo –
7. La duración de la terapia depende:
De la intensidad del compromiso que cada uno trae, y de su actitud actual frente a la vida – de la rapidez con la cual el terapeuta y el paciente aprenden a trabajar juntos-
De la convicción y de la voluntad de la persona a acometer un cambio –
8. Relaciones claras sobre el pago de las sesiones:
Pagar por adelantado o justo después de la sesión – pagar las sesiones que se falte (una cita tomada es una cita debida) – esclarecer con el terapeuta todo problema o cuestión que os suponga el pago –
9. Decisiones a tomar necesariamente:
No matarte – no matar a nadie – no volverte loco – avanzar hacia la autonomía –
10. Lo que el terapeuta hace en la sesión:
Después de saludar a la persona (o grupo) preguntará a la persona lo que quiere para hoy (o una variante de esta pregunta) – terapeuta y paciente se ponen de acuerdo sobre el objetivo de la sesión y se dan los medios para realizarla – el terapeuta no aceptará contratos que vayan en contra de las reglas de la terapia o que refuercen el argumento de vida del paciente – el terapeuta no hará por el paciente lo que él pueda hacer por sí mismo –
11. Una persona que empieza una terapia…
…es una persona que consulta para resolver problemas que le ocasionan sus pensamientos, sentimientos o comportamientos – habla francamente y esclarece con el terapeuta sus problemas – busca comprender y cambiar en acuerdo con su terapeuta – toma la responsabilidad de sus pensamientos, sentimientos y comportamientos –
12. ¿Cuándo se enlentece la terapia?:
Cuando una persona piensa que otro debía estar en su lugar o viene a causa de otro –
Cuando la persona no toma la responsabilidad de sus actos, pensamientos y comportamientos – cuando piensa que si ella no avanza es la responsabilidad de su terapeuta o de otra persona del exterior (marido, mujer, amigo, etc) o de uno o varios miembros de su grupo terapéutico – cuando confunde responsabilidad y falta – cuando experimenta un sentimiento (positivo o negativo) hacia su terapeuta o hacia uno ó varios miembros de su grupo terapéutico, y no lo comunica –

Autor: Isabel Aschauer

Somatización

Verás, cuando vives situaciones complicadas, o te exiges cosas difíciles y no recibes ni te das protección, consuelo, ni recompensa adecuados, algo en tu corazón y tu pensamiento se rebela, y para aliviarte descargas, inconscientemente, tensiones en alguna parte de tu cuerpo, en un así llamado órgano efector. Hay quien tiene como órgano efector a los pulmones y así se le desencadenan crisis de asma involuntarias ante los problemas. Otro tiene como órgano efector la piel, y “de pronto”, tras el problema, “aparece” la urticaria. Otro tiene como órgano efector el sistema óseo, y ciertos dolores son acompañantes frecuentes de los disgustos de la vida. Para otros, el intestino y sus aceleraciones o estancamientos son los síntomas de tres cuartos de lo mismo; y prácticamente cualquier parte del organismo puede ser víctima de este mecanismo de somatización: mareos, falta o exceso de apetito, insomnio, alteraciones de la vista, tics, alteraciones del estado de ánimo, etc.
Me cuentas que llevaste cargas pesadas como parte de tu trabajo. Permíteme que me atreva a proponer una manera de verlo: tal vez todo empezó cuando cargabas ese peso en la espalda. Algo afectó a tu cuarta vértebra dorsal, pongamos por ejemplo. Y a consecuencias de ello toda tu columna dorsal compensó el desequilibrio resultante contracturando los músculos que rodean esa articulación, lo que afectó a las zonas que están por encima y por debajo. Esto llevó a que adoptaras posturas compensatorias en la columna lumbar, a resultas de lo cual se desequilibró la postura de las caderas, que a su vez descolocaron imperceptiblemente el eje de los fémures, que transmitieron este desorden a las rodillas, y luego a los tobillos y plantas de los pies. Y también más arriba, tu cuello se torció hacia delante o hacia atrás, para mantener un buen equilibrio. Y entonces puede que sientas también ciertos dolores en el cuello.
Cómo resolver este enredo de cosas es cosa pasible de varios enfoques. Los que trabajan con el cuerpo, prescriben ejercicios que permitan recuperar el tono muscular, y de a poco, ayudan a reconectar con el panel de control central a aquellos músculos que no estaban activos.
Mis amigos fisioterapeutas manipularían tu columna sector por sector, parte por parte, para tonificar tus músculos inactivos, ayudando a que se reconecten con el panel de control cerebral. Ya se sabe: si alguien del equipo no hace su trabajo, “se delega en un compañero”. Y así como se dejó de pedirle que preste atención al “insubordinado” que “no está atendiendo a lo que es su deber”, ahora se trata de que se restablezca la conexión debida con el interesado, porque la delegación de funciones recarga a aquél en quien recae el pedido de auxilio.
Un traumatólogo podría intentar bloquear el dolor resultante, lo que favorece que ciertos grupos musculares a los que habitualmente les duele el sobreesfuerzo, al no sentir dolor den lo mejor de sí mismos y se acerquen a un desempeño normal, y se pueda reiniciar así una reacción en cadena que devuelva todo a su funcionamiento normal. Y muchas veces funciona.
Un cirujano podría plantearse desbloquear quirúrgicamente ciertas zonas que quedaron rígidas, como congeladas.
¿Qué hago yo como psicoterapeuta? Recuperar las situaciones traumáticas que originaron el trastorno, y ayudar a enfrentarse a los problemas con más recursos emocionales.
Por ejemplo: un niño fue objeto de burla ante toda la clase cuando tartamudeó al recitar un poema. Y ahora no puede hablar en público, y eso no le permite prosperar en su trabajo. Recuperamos aquélla escena dolorosa y la revivimos, esta vez con una perspectiva más adulta y generosa. Suele aliviar poderosamente el temor a la crítica ajena.
Otro caso: lo encerraban en una pequeña habitación de castigo. Y ahora no acepta un ascenso porque eso lo obligaría a usar el ascensor para ocupar un despacho de la octava planta. Es probable que hasta que no resuelva el dolor resultante del viejo maltrato, no pueda asumir sus funciones actuales.
Otro caso: siempre ha viajado. Ahora, próximo a la jubilación su sueño es seguir haciéndolo con su mujer, que se niega. ¿Cuál es la sensación que eso te produce? le pregunto. “Una sensación como una barra aquí en el pecho…”. ¿Y cuándo la has sentido antes? “Cuando tenía nueve años. Me iban a operar de apendicitis, y sentí cómo me ataban a la camilla de pies y manos. Fue horrible. Yo forcejeaba, me quería escapar, y encima me pusieron como una cacerola sobre la cara, no podía respirar y tardé mucho tiempo en dormirme.” Es bastante claro que ahí está el motor que lo llevó a buscarse un trabajo que lo llevó a Italia, Alemania, Inglaterra.
Ahora hay que aplicar el tratamiento adecuado.
Hace treinta años hubiera usado Psicoanálisis o Análisis Transaccional.
Hace veinte años, además, Terapia Gestalt o Psicodrama.
Hoy, además, EFT (Técnicas de Liberación Emocional) o EMDR (estimulación bilateral del cerebro para reprocesamiento de los contenidos de la memoria)
No hay una única solución. Hay varias (medicamentos, psicoterapia, relajación, meditación, respiración, alimentación sana, sueño reparador, etc)
El dolor íntimo habita en un pueblo al que se puede llegar por varios caminos.

Autor: Isabel Aschauer

Ansiedad y angustia

El momento presente, el “aquí y ahora”, contiene casi siempre paz, seguridad, equilibrio, y armonía. En nuestro campo emocional aquí y ahora se siente tranquilidad, cierta dicha, y equilibrio.
Cuando nuestra mente se va al pasado, “allí y entonces”, aparece en nuestro campo emocional la angustia, así como cuando nuestra mente se va al futuro, “allí y entonces”, aparecerá la ansiedad.
El truco está en ser capaces de retornar al “aquí y ahora”, en retornar del pasado o del futuro, cuando nuestro sentir nos haga presente que estamos sintiendo angustia o ansiedad.
Para ello hay diseñados multitud de ejercicios en todas las culturas: ejercicios de respirar de cierta manera, de contraer y aflojar ciertos músculos, de visualizar ciertas imágenes positivas… dichos ejercicios pertenecen al campo de la relajación., del autocontrol, del pensamiento positivo.
Si uno está solo, puede escoger entre uno de tantos magníficos libros de autoayuda, y practicar alguna de dichas estrategias.
Lo malo es que no siempre ayudan. Sobre todo cuando la carga emocional es intensa, o cuando no estamos acostumbrados a dirigir nuestra atención a nosotros mismos.
La ventaja de pedir ayuda a una persona entrenada, a una psicoterapeuta, de establecer una hora de consulta, ya sea personalmente o por skype (vía internet) es que se ha demostrado en la práctica que, sobre todo al principio de cualquier entrenamiento, es más favorable recibir apoyo humano. Sobre todo de alguien que esté entrenado convenientemente.
Hoy en día se está probando de enseñar a jugar al ajedrez, a aprender a tejer con dos agujas, o a tocar el violín con un video instructivo, pero aunque hay buenos resultados, no llegan a igualar el efecto de una buena guía de un instructor personal.
Si lo que piensas no te hace feliz, conéctate conmigo. Si puedo me haré cargo de tu caso, y si no, te derivaré a otro u otra psicoterapeuta de la mejor y más rápida manera posible.

Autor: Isabel Aschauer

Ensueño Despierto y Dirigido – Curación por medio de imágenes

Ésta es una de esas técnicas que las brillantes mentes de los ingenieros nos han ofrecido al incursionar en territorios “psi” (la E.F.T., por ej) . Igual que últimamente los informáticos (con la P.N.L. por ejemplo)
Robert Dèsoille, ingeniero francés (1890 – 1966) conoció en 1923 al teniente coronel Eugène Caslant, quien había publicado un libro titulado “Método de desarrollo de las facultades supranormales” en el que describía un modo de utilización de la imaginación. Al leerlo, Desoille dedicó los ratos libres a la práctica de la técnica.
En aquella época estaba de modo el estudio de lo paranormal, muy desprestigiado de un punto de vista científico así como muy valorado de un punto de vista social, y todo este tema hubiera quedado en un segundo plano, descartado, pero la mentalidad educada de nuestro ingeniero, su capacidad de sistematización y análisis lógico, llevaron a construir un nuevo edificio que ninguna Universidad puede rechazar o desprestigiar por encontrarle ningún defecto. A diferencia de Caslant, no lo satisficieron las explicaciones esotéricas y emprendió lecturas de psicología, particularmente de Freud, Jung y Pierre Janet.
En 1931 el psicoterapeuta suizo Charles Baudouin, buen conocedor de Freud y destacado propulsor de las ideas de Jung; lo invitó a publicar unos artículos sobre el método en la revista “Action et Pensée”. Y en 1938, Desoille publica su primer libro “Exploración de la afectividad subconsciente por el método del sueño despierto”
Hasta aquí el método era presentado como un recurso para el desarrollo psicológico y no había sido aplicado en la clínica.
El trabajo atrae la atención del filósofo Gastón Bachelard, a instancias de quien cambia el nombre del método, de Rêve-Éveillé (Sueño Despierto) a “Rêve-Éveillé-Dirigé” (Ensueño Despierto y Dirigido).
En esa época comienzan sus contactos con el mundo psicoterapéutico (mantendrá relaciones personales con René Laforge, Françoise Dolto, Juliette Favez-Bouttonier, Lydia Renaud, Paul Sivadon, Marc Guillerey y otros, y relaciones epistolares con Roberto Assagioli y Milton Erikson) y comienza a ensayar el método con pacientes que le derivan sus amigos. Es de señalar que Desoille, que vivía de su profesión de ingeniero, nunca cobró por sus actividades como terapeuta, aunque (¡por suerte!) reconoce que quien vive de eso puede cobrar.
Eran tiempos difíciles, Francia estaba en guerra y fue ocupada por Alemania y Desoille, desde 1941, se compromete activamente en la resistencia. En 1945 fallece su primera esposa, que lo había acompañado siempre en sus experiencias; y Desoille publica su segundo libro “Ensueño Despierto y Dirigido en Psicoterapia”, en el que presenta numeroso material clínico y esboza una serie de ideas teóricas, inspirándose en Jung.
Desde 1954 comienza a dictar seminarios sobre el Sueño Despierto a un grupo de discípulos. Así lo describe uno de ellos (J.Boule): ”Había ingresado en un seminario que acababa de formarse y llegaba a cada reunión con la curiosa sensación de penetrar de algún modo en otro universo. Es indudable que a ello contribuía el lugar en donde nos reuníamos, un departamento de la rue Falguière, en el barrio de Montparnasse. Para llegar a él había que entrar por una puerta cancel de aspecto sólido y sencillo y caminar hasta el fondo de un patio encantador, muy al estilo del siglo XIX, que se encontraba al reparo de los ruidos de afuera. El departamento en sí mostraba, para mí al menos, el sorprendente contraste de un estudio de artista amueblado al estilo burgués. Recuerdo una mesa y un armario rústico de una bella madera, de tintes claros y cálidos. Recuerdo también un inmenso ventanal cerrado, que sólo se abría en las noches, cuando estábamos reunidos y que acentuaba para mí esa impresión de universo cerrado, bien protegido por amistosos cortinados.
Esta técnica es probablemente tan conocida y aplicada en Francia como poco usada en el resto de países
Cómo se aplica: aprendí a usarla en una estrategia que consiste en una serie de veinticuatro imágenes arquetípicas, y una a una las vamos procesando, enriqueciéndolas con los cinco sentidos: dándoles forma, colores, sonidos, olores, texturas, diferentes sensaciones que van convocando otras nuevas imágenes personales, y luego, integrar todo ello en un relato congruente y que dé sentido a una historia personal. El resultado es una historia fresca, liberadora, revitalizadora, que lleva a satisfactorios cambios personales.

Ventajas del método: el trabajo con las imágenes evita el dolor de la palabra, y facilita recordar lo que la mente prefirió olvidar. En las sesiones individuales hay una gran paz, un gran sosiego, no hay prisas, el tiempo fluye a su manera.
Desventajas: tal vez, que la manera de aplicarlo que me enseñaron lleva más tiempo del que la vida moderna permite. Pero sí sé que los cambios que produce son persistentes. Diría, que definitivos.

Autor: Isabel Aschauer