A propósito del virus ébola

LA EPIDEMIA DEL MIEDO
Mientras meditaba, ya bien entrada la noche, cierto santo vio que el fantasma de la temible viruela entraba en la aldea donde él vivía.
—¡Deténgase, señor Fantasma! —gritó el santo—. Aléjese. No debe importunar la aldea en la cual yo reverencio al Espíritu.
—Sólo me llevaré tres personas —replicó el fantasma—, de acuerdo con mi kármico deber cósmico.
Cuando oyó esta respuesta, el santo, apesadumbrado, asintió con la cabeza.
Al día siguiente, tres personas fallecieron a causa de la viruela. Pero en la jornada posterior, murieron otros, y día tras día más aldeanos cayeron en las garras de la espantosa enfermedad. Pensando que había sido víctima de un gran engaño, el santo se sumió en profunda meditación invocando al fantasma.
A su llegada, el santo le reprendió:
—Señor Fantasma, usted me engañó y no dijo la verdad cuando aseguró que mediante la viruela sólo tomaría la vida de tres personas.
—Juro por el Gran Espíritu que dije la verdad —replicó el fantasma.
—Usted prometió llevarse únicamente a tres personas —insistió el santo—, pero veintenas de ellas han sucumbido a la enfermedad.
—Sólo me llevé a tres —dijo el fantasma—; las demás murieron de miedo.
(Relato de la India extraído del libro Vive sin miedo de Paramahansa Yogananda)

¿Qué tal si plantamos árboles?

Hace 23 años que planto un árbol por año por cada uno de nosotros cuatro. Lo hago en homenaje a mi primito Andrés, fallecido muy jovencito.
Su madre, me confió: “No sé qué hacer; pero como Andy tenía un proyecto de  forestación del planeta, yo le digo a todos que planten un árbol en su honor”.
Como no tengo tierra los regalo a quien sí los pueda cuidar. Que tenga lugar y buena voluntad.
Creo que si cada español plantara un árbol al año, habría cuarenta millones de árboles más en España cada año.
¿Cómo sería el mundo si todos hiciéramos algo así?
En Lalín conseguí que unos primos estupendos cuiden de Kiwis (que se dan muy bien) y de vides; manzanos y limoneros.
Esta excelente foto la sacó una prima de Arribeños que estaba de visita.

En Rianxo otros primos fenómenos plantaron perales, ciruelos, naranjos, pomelos, albaricoques (damascos), y un arándano, una frambuesa, un grosellero.

Estas ciruelas son del árbol que le regalé hace unos años hace una vecina encantadora, y que tuvo la gentileza de cuidarlo todo este tiempo. Y la generosidad de traerme una prueba.  ¡Riquísimas!
¿Qué tal si plantamos árboles? Un árbol por año… Uno por cada disgusto superado; o por cada éxito personal; o por cada persona a la que recordamos con amor….