De la queja a la demanda

Primer objetivo: transformar una queja en una demanda.

 Cuando la demanda no está clara, la psicoterapia no funciona tan bien.

Por ejemplo: un padre de familia es traído por su mujer  a consulta a regañadientes. La mujer expresa “Bebe alcohol“. Él lo niega, molesto.

Puedo lograr un cambio favorable distendiendo el ambiente; por ejemplo, puedo dar instrucciones a los familiares (a la esposa: que deje de criticarlo; a los hijos: que cooperen en las tareas comunes y se hagan responsables de las tareas propias, etc.) Y eso puede aliviar al grupo familiar.

Pero si consigo que deje de quejarse (“Mi mujer es insoportable“; “Nadie me comprende”, etc.) y pase a expresar una demanda clara: “Necesito ayuda para dejar de beber” el éxito está más cerca.

No digo que esté asegurado en este caso, porque la adicción tiene recaídas con las que hay que contar. Pero sí que será más fácil llevar el problema a buen puerto.

No es lo mismo:

1- “Vengo para que la insoportable de mi madre me deje en paz” que “Últimamente me llevo mal con todo el mundo y quiero cambiarlo“.

2- “No sé para que vengo, nadie te puede ayudar si no te ayudas tú mismo” que “Tengo dificultades para concentrarme: ¿qué puedo hacer?