Ensueño Despierto y Dirigido – Curación por medio de imágenes

Ésta es una de esas técnicas que las brillantes mentes de los ingenieros nos han ofrecido al incursionar en territorios “psi” (la E.F.T., por ej) . Igual que últimamente los informáticos (con la P.N.L. por ejemplo)
Robert Dèsoille, ingeniero francés (1890 – 1966) conoció en 1923 al teniente coronel Eugène Caslant, quien había publicado un libro titulado “Método de desarrollo de las facultades supranormales” en el que describía un modo de utilización de la imaginación. Al leerlo, Desoille dedicó los ratos libres a la práctica de la técnica.
En aquella época estaba de modo el estudio de lo paranormal, muy desprestigiado de un punto de vista científico así como muy valorado de un punto de vista social, y todo este tema hubiera quedado en un segundo plano, descartado, pero la mentalidad educada de nuestro ingeniero, su capacidad de sistematización y análisis lógico, llevaron a construir un nuevo edificio que ninguna Universidad puede rechazar o desprestigiar por encontrarle ningún defecto. A diferencia de Caslant, no lo satisficieron las explicaciones esotéricas y emprendió lecturas de psicología, particularmente de Freud, Jung y Pierre Janet.
En 1931 el psicoterapeuta suizo Charles Baudouin, buen conocedor de Freud y destacado propulsor de las ideas de Jung; lo invitó a publicar unos artículos sobre el método en la revista “Action et Pensée”. Y en 1938, Desoille publica su primer libro “Exploración de la afectividad subconsciente por el método del sueño despierto”
Hasta aquí el método era presentado como un recurso para el desarrollo psicológico y no había sido aplicado en la clínica.
El trabajo atrae la atención del filósofo Gastón Bachelard, a instancias de quien cambia el nombre del método, de Rêve-Éveillé (Sueño Despierto) a “Rêve-Éveillé-Dirigé” (Ensueño Despierto y Dirigido).
En esa época comienzan sus contactos con el mundo psicoterapéutico (mantendrá relaciones personales con René Laforge, Françoise Dolto, Juliette Favez-Bouttonier, Lydia Renaud, Paul Sivadon, Marc Guillerey y otros, y relaciones epistolares con Roberto Assagioli y Milton Erikson) y comienza a ensayar el método con pacientes que le derivan sus amigos. Es de señalar que Desoille, que vivía de su profesión de ingeniero, nunca cobró por sus actividades como terapeuta, aunque (¡por suerte!) reconoce que quien vive de eso puede cobrar.
Eran tiempos difíciles, Francia estaba en guerra y fue ocupada por Alemania y Desoille, desde 1941, se compromete activamente en la resistencia. En 1945 fallece su primera esposa, que lo había acompañado siempre en sus experiencias; y Desoille publica su segundo libro “Ensueño Despierto y Dirigido en Psicoterapia”, en el que presenta numeroso material clínico y esboza una serie de ideas teóricas, inspirándose en Jung.
Desde 1954 comienza a dictar seminarios sobre el Sueño Despierto a un grupo de discípulos. Así lo describe uno de ellos (J.Boule): ”Había ingresado en un seminario que acababa de formarse y llegaba a cada reunión con la curiosa sensación de penetrar de algún modo en otro universo. Es indudable que a ello contribuía el lugar en donde nos reuníamos, un departamento de la rue Falguière, en el barrio de Montparnasse. Para llegar a él había que entrar por una puerta cancel de aspecto sólido y sencillo y caminar hasta el fondo de un patio encantador, muy al estilo del siglo XIX, que se encontraba al reparo de los ruidos de afuera. El departamento en sí mostraba, para mí al menos, el sorprendente contraste de un estudio de artista amueblado al estilo burgués. Recuerdo una mesa y un armario rústico de una bella madera, de tintes claros y cálidos. Recuerdo también un inmenso ventanal cerrado, que sólo se abría en las noches, cuando estábamos reunidos y que acentuaba para mí esa impresión de universo cerrado, bien protegido por amistosos cortinados.
Esta técnica es probablemente tan conocida y aplicada en Francia como poco usada en el resto de países
Cómo se aplica: aprendí a usarla en una estrategia que consiste en una serie de veinticuatro imágenes arquetípicas, y una a una las vamos procesando, enriqueciéndolas con los cinco sentidos: dándoles forma, colores, sonidos, olores, texturas, diferentes sensaciones que van convocando otras nuevas imágenes personales, y luego, integrar todo ello en un relato congruente y que dé sentido a una historia personal. El resultado es una historia fresca, liberadora, revitalizadora, que lleva a satisfactorios cambios personales.

Ventajas del método: el trabajo con las imágenes evita el dolor de la palabra, y facilita recordar lo que la mente prefirió olvidar. En las sesiones individuales hay una gran paz, un gran sosiego, no hay prisas, el tiempo fluye a su manera.
Desventajas: tal vez, que la manera de aplicarlo que me enseñaron lleva más tiempo del que la vida moderna permite. Pero sí sé que los cambios que produce son persistentes. Diría, que definitivos.

Autor: Isabel Aschauer