Sólo por hoy

Cuidar la vida

Cada tanto me pregunto: ¿qué puedo hacer para mejorar? Me digo, por ejemplo: déjate de quejarte acerca de cómo anda el mundo y esas cosas; reutiliza, recicla…
Personalmente me gusta la idea de “pensar globalmente y actuar localmente”, así que allá voy.
Para ayudar a las personas a superar dudas y confusión, me entrené muchos años en Análisis Transaccional. Así podemos hablar de cómo funciona nuestra mente, de cómo nos relacionamos, y cómo podemos cambiar lo necesario.
Siguiendo el psicoanálisis me desvié hacia el mundo de las imágenes y el Ensueño Despierto y Dirigido de Robert Desoille. Muchas veces, trabajar con imágenes es un interesante atajo hacia lo que se obstina en no funcionar.
Me ha sido de mucha utilidad profundizar en PNL, o Programación Neurolingüística, así como a las personas que lograron aplicarlo.
Cuando empecé a interesarme por el trabajo corporal me encontré con el Focusing.
Para mejorar la expresión de las emociones, me sumergí en Técnicas Gestálticas y Psicodramáticas.
Para bucear en lo inconsciente practiqué (y practico) Hipnosis.
Para averiguar “por qué no avanzo a pesar de hacer tantas cosas a favor”, profundicé en el Enfoque Multimodal de Lazarus.
Siguiendo a Jung me encontré con el mundo del inconsciente y lo transpersonal, y dediqué tiempo y esfuerzo en formarme también en Constelaciones Familiares y Terapia de Vidas Pasadas.
El Máster en Sexología con la Sexpol de Madrid me permitió acceder a la
membrecía de la Sogasex, Sociedad Galega de Sexoloxía.

He encontrado un gran aliado en el EFT o Técnicas de Liberación Emocional, donde por primera vez me dí cuenta de la importancia de la integración de ambos hemisferios cerebrales, y pude acceder a un método que me lo puso al alcance de la mano.
Y cuando encontré en mi camino el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por la estimulación bilateral del cerebro con movimientos oculares) redondeé este conocimiento y también me dirigí al Brainspotting, al TIC (Técnicas de Integración Cerebral) y al SHEC (sincronización de Hemisferios Cerebrales)
Grande es mi biblioteca, grandes mis satisfacciones.
Cada día pienso, desde la perspectiva de haber cursado el II nivel de Reiki: sólo por hoy no me voy a preocupar; sólo por hoy no me voy a enojar; sólo por hoy voy a trabajar honrada y diligentemente,; sólo por hoy seré agradecida, y sólo por hoy seré amable con todos.

Cuándo consultar a un psiquiatra o psicólogo por un niño

Destacado

- Si se aísla, o no tiene amigos

-  Si tiene dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura

-  Si nota que ha dejado de jugar

-  Si va retrasado en el colegio o fracasa en sus estudios

-  Si siente rechazo a ir a la escuela o a la guardería

-  Si tiene pesadillas, terrores nocturnos o alguna alteración del sueño.

-  Si ha habido retraso en la adquisición del lenguaje

-  Si tiene dificultades psicomotoras

-  Si se mueve mucho en casa o en el colegio

-  Si no puede concentrarse bien, ya sea en el juego o en los estudios

-  Si tiene conductas agresivas o de llanto

-  Si evidencia angustia, confusión, miedo, etc.

 

Cualquiera de estos síntomas es motivo suficiente para consultarnos.

El marco de referencia terapéutico (Tomado de George Escribano “Un cadre thèrapeutique facilitateur du processus” Paris 1985)

1. Algunas reglas simples:
Confidencialidad – libertad de pensamiento y palabra – no violencia, ni contra sí mismo ni contra el terapeuta – no venir a las sesiones bajo efecto de drogas o alcohol – no dejar precipitadamente la terapia, prever dos sesiones de cierre –
2. Contratos: asiduidad – puntualidad
3. ¿Qué decir en terapia?:
Todo lo que la persona tenga ganas de decir – con prioridad, lo que es importante para la persona aquí y ahora –
4. Qué necesitas saber del terapeuta:
Él / ella sabe lo que tiene que hacer – puedes telefonearle si te es necesario, pero como toda persona está fatigado después de su trabajo, respeta su reposo, salvo que sea imprescindible – él / ella no hablará de tí con nadie (salvo si es necesario: a tu médico, y para tu protección) – cuando está contigo, eres la persona más importante del mundo para él / ella –
5. Lo que el terapeuta necesita saber de tí:
Lo que necesitas – si haces o no lo que quieres hacer – qué estás dispuesto a hacer por tu cambio – cómo vas a hacer para conseguir lo que quieres –
6. Lo que debes saber sobre tí:
Puedes cambiar la manera de pensar, sentir y comportarte – de qué manera el presente es una repetición del pasado – que una parte de tí tiene resistencia al cambio – que cualquier persona tiene necesidad de poner en práctica lo que aprende de nuevo, para integrarlo –
7. La duración de la terapia depende:
De la intensidad del compromiso que cada uno trae, y de su actitud actual frente a la vida – de la rapidez con la cual el terapeuta y el paciente aprenden a trabajar juntos-
De la convicción y de la voluntad de la persona a acometer un cambio –
8. Relaciones claras sobre el pago de las sesiones:
Pagar por adelantado o justo después de la sesión – pagar las sesiones que se falte (una cita tomada es una cita debida) – esclarecer con el terapeuta todo problema o cuestión que os suponga el pago –
9. Decisiones a tomar necesariamente:
No matarte – no matar a nadie – no volverte loco – avanzar hacia la autonomía –
10. Lo que el terapeuta hace en la sesión:
Después de saludar a la persona (o grupo) preguntará a la persona lo que quiere para hoy (o una variante de esta pregunta) – terapeuta y paciente se ponen de acuerdo sobre el objetivo de la sesión y se dan los medios para realizarla – el terapeuta no aceptará contratos que vayan en contra de las reglas de la terapia o que refuercen el argumento de vida del paciente – el terapeuta no hará por el paciente lo que él pueda hacer por sí mismo –
11. Una persona que empieza una terapia…
…es una persona que consulta para resolver problemas que le ocasionan sus pensamientos, sentimientos o comportamientos – habla francamente y esclarece con el terapeuta sus problemas – busca comprender y cambiar en acuerdo con su terapeuta – toma la responsabilidad de sus pensamientos, sentimientos y comportamientos –
12. ¿Cuándo se enlentece la terapia?:
Cuando una persona piensa que otro debía estar en su lugar o viene a causa de otro –
Cuando la persona no toma la responsabilidad de sus actos, pensamientos y comportamientos – cuando piensa que si ella no avanza es la responsabilidad de su terapeuta o de otra persona del exterior (marido, mujer, amigo, etc) o de uno o varios miembros de su grupo terapéutico – cuando confunde responsabilidad y falta – cuando experimenta un sentimiento (positivo o negativo) hacia su terapeuta o hacia uno ó varios miembros de su grupo terapéutico, y no lo comunica –

Autor: Isabel Aschauer

Somatización

Verás, cuando vives situaciones complicadas, o te exiges cosas difíciles y no recibes ni te das protección, consuelo, ni recompensa adecuados, algo en tu corazón y tu pensamiento se rebela, y para aliviarte descargas, inconscientemente, tensiones en alguna parte de tu cuerpo, en un así llamado órgano efector. Hay quien tiene como órgano efector a los pulmones y así se le desencadenan crisis de asma involuntarias ante los problemas. Otro tiene como órgano efector la piel, y “de pronto”, tras el problema, “aparece” la urticaria. Otro tiene como órgano efector el sistema óseo, y ciertos dolores son acompañantes frecuentes de los disgustos de la vida. Para otros, el intestino y sus aceleraciones o estancamientos son los síntomas de tres cuartos de lo mismo; y prácticamente cualquier parte del organismo puede ser víctima de este mecanismo de somatización: mareos, falta o exceso de apetito, insomnio, alteraciones de la vista, tics, alteraciones del estado de ánimo, etc.
Me cuentas que llevaste cargas pesadas como parte de tu trabajo. Permíteme que me atreva a proponer una manera de verlo: tal vez todo empezó cuando cargabas ese peso en la espalda. Algo afectó a tu cuarta vértebra dorsal, pongamos por ejemplo. Y a consecuencias de ello toda tu columna dorsal compensó el desequilibrio resultante contracturando los músculos que rodean esa articulación, lo que afectó a las zonas que están por encima y por debajo. Esto llevó a que adoptaras posturas compensatorias en la columna lumbar, a resultas de lo cual se desequilibró la postura de las caderas, que a su vez descolocaron imperceptiblemente el eje de los fémures, que transmitieron este desorden a las rodillas, y luego a los tobillos y plantas de los pies. Y también más arriba, tu cuello se torció hacia delante o hacia atrás, para mantener un buen equilibrio. Y entonces puede que sientas también ciertos dolores en el cuello.
Cómo resolver este enredo de cosas es cosa pasible de varios enfoques. Los que trabajan con el cuerpo, prescriben ejercicios que permitan recuperar el tono muscular, y de a poco, ayudan a reconectar con el panel de control central a aquellos músculos que no estaban activos.
Mis amigos fisioterapeutas manipularían tu columna sector por sector, parte por parte, para tonificar tus músculos inactivos, ayudando a que se reconecten con el panel de control cerebral. Ya se sabe: si alguien del equipo no hace su trabajo, “se delega en un compañero”. Y así como se dejó de pedirle que preste atención al “insubordinado” que “no está atendiendo a lo que es su deber”, ahora se trata de que se restablezca la conexión debida con el interesado, porque la delegación de funciones recarga a aquél en quien recae el pedido de auxilio.
Un traumatólogo podría intentar bloquear el dolor resultante, lo que favorece que ciertos grupos musculares a los que habitualmente les duele el sobreesfuerzo, al no sentir dolor den lo mejor de sí mismos y se acerquen a un desempeño normal, y se pueda reiniciar así una reacción en cadena que devuelva todo a su funcionamiento normal. Y muchas veces funciona.
Un cirujano podría plantearse desbloquear quirúrgicamente ciertas zonas que quedaron rígidas, como congeladas.
¿Qué hago yo como psicoterapeuta? Recuperar las situaciones traumáticas que originaron el trastorno, y ayudar a enfrentarse a los problemas con más recursos emocionales.
Por ejemplo: un niño fue objeto de burla ante toda la clase cuando tartamudeó al recitar un poema. Y ahora no puede hablar en público, y eso no le permite prosperar en su trabajo. Recuperamos aquélla escena dolorosa y la revivimos, esta vez con una perspectiva más adulta y generosa. Suele aliviar poderosamente el temor a la crítica ajena.
Otro caso: lo encerraban en una pequeña habitación de castigo. Y ahora no acepta un ascenso porque eso lo obligaría a usar el ascensor para ocupar un despacho de la octava planta. Es probable que hasta que no resuelva el dolor resultante del viejo maltrato, no pueda asumir sus funciones actuales.
Otro caso: siempre ha viajado. Ahora, próximo a la jubilación su sueño es seguir haciéndolo con su mujer, que se niega. ¿Cuál es la sensación que eso te produce? le pregunto. “Una sensación como una barra aquí en el pecho…”. ¿Y cuándo la has sentido antes? “Cuando tenía nueve años. Me iban a operar de apendicitis, y sentí cómo me ataban a la camilla de pies y manos. Fue horrible. Yo forcejeaba, me quería escapar, y encima me pusieron como una cacerola sobre la cara, no podía respirar y tardé mucho tiempo en dormirme.” Es bastante claro que ahí está el motor que lo llevó a buscarse un trabajo que lo llevó a Italia, Alemania, Inglaterra.
Ahora hay que aplicar el tratamiento adecuado.
Hace treinta años hubiera usado Psicoanálisis o Análisis Transaccional.
Hace veinte años, además, Terapia Gestalt o Psicodrama.
Hoy, además, EFT (Técnicas de Liberación Emocional) o EMDR (estimulación bilateral del cerebro para reprocesamiento de los contenidos de la memoria)
No hay una única solución. Hay varias (medicamentos, psicoterapia, relajación, meditación, respiración, alimentación sana, sueño reparador, etc)
El dolor íntimo habita en un pueblo al que se puede llegar por varios caminos.

Autor: Isabel Aschauer

Ansiedad y angustia

El momento presente, el “aquí y ahora”, contiene casi siempre paz, seguridad, equilibrio, y armonía. En nuestro campo emocional aquí y ahora se siente tranquilidad, cierta dicha, y equilibrio.
Cuando nuestra mente se va al pasado, “allí y entonces”, aparece en nuestro campo emocional la angustia, así como cuando nuestra mente se va al futuro, “allí y entonces”, aparecerá la ansiedad.
El truco está en ser capaces de retornar al “aquí y ahora”, en retornar del pasado o del futuro, cuando nuestro sentir nos haga presente que estamos sintiendo angustia o ansiedad.
Para ello hay diseñados multitud de ejercicios en todas las culturas: ejercicios de respirar de cierta manera, de contraer y aflojar ciertos músculos, de visualizar ciertas imágenes positivas… dichos ejercicios pertenecen al campo de la relajación., del autocontrol, del pensamiento positivo.
Si uno está solo, puede escoger entre uno de tantos magníficos libros de autoayuda, y practicar alguna de dichas estrategias.
Lo malo es que no siempre ayudan. Sobre todo cuando la carga emocional es intensa, o cuando no estamos acostumbrados a dirigir nuestra atención a nosotros mismos.
La ventaja de pedir ayuda a una persona entrenada, a una psicoterapeuta, de establecer una hora de consulta, ya sea personalmente o por skype (vía internet) es que se ha demostrado en la práctica que, sobre todo al principio de cualquier entrenamiento, es más favorable recibir apoyo humano. Sobre todo de alguien que esté entrenado convenientemente.
Hoy en día se está probando de enseñar a jugar al ajedrez, a aprender a tejer con dos agujas, o a tocar el violín con un video instructivo, pero aunque hay buenos resultados, no llegan a igualar el efecto de una buena guía de un instructor personal.
Si lo que piensas no te hace feliz, conéctate conmigo. Si puedo me haré cargo de tu caso, y si no, te derivaré a otro u otra psicoterapeuta de la mejor y más rápida manera posible.

Autor: Isabel Aschauer